El último domingo el Estadio Defensores del Chaco fue escenario de un caos entre la policía y la hinchada de Cerro Porteñoque generó la suspensión del clásico ante Olimpíada. Esto provocó una fuerte intervención del presidente del país, Santiago Peña, quien pidió medidas ejemplares.
El reclamo del jefe de Estado fue hacia el Ministerio del Interior y a la Asociación Paraguaya de Fútbol (APF) contra los implicados en los hechos de violencia que dejaron al menos 72 heridos. «Anoche ya estuve hablando con el ministro del Interior, le dije que las sanciones tienen que ser ejemplares»señaló Peña a los periodistas.
Asimismo, apuntó que la APF tiene la responsabilidad de «aplicar los reglamentos» correspondientes. «Vamos a tener que ser todavía mucho más rigurosos (…), lamentamos que una fiesta deportiva haya sido empañada de esta manera», agregó el Peña.
Esta misma jornada, el ministro de Interior, Enrique Riera, anunció que el Estado exigirá a los clubes de fútbol la venta de boletos personalizados y que se implementará de forma paulatina la tecnología de reconocimiento facial, así como el control biométrico, para identificar a los hinchas que incurran en actos violentos.
De igual forma, el funcionario indicó que se hará «una lista definitiva» de personas con antecedentes penales que serán vetadas de los estadios.
«El tema es que no va a entrar nadie con antecedentes a la cancha, que no vaya a estar la familia sentada al lado de alguien con orden de captura que haya estado procesado por violencia doméstica, deberes alimentarios o cualquier otro tipo de delito», advirtió.
Cómo fue el caos
Se jugaban 30 minutos del primer tiempo del choque en el que Olimpíada y Cerro empataban sin goles cuando el árbitro Juan Gabriel Benítez no tuvo más remedio que frenar el fútbol para que la prioridad sea el bienestar de los presentes. Es que en el sector de la Gradería Norte, los hinchas del Azulgrana protagonizaron un enfrentamiento con la Policía Nacional de Paraguay, que fue aumentando exponencialmente en temperatura.
La represión policial comenzó con gas pimienta y balas de gomahasta que un grupo de hinchas le robó el escudo a un oficial y comenzaron a mostrarlo como un «trofeo de guerra». La tensión siguió escalando y la siguiente medida fue la de acudir al gas lacrimógeno, lo que dio lugar a la evacuación total de la tribuna.
El viento comenzó a dispersar los químicos por todo el estadio, afectando al resto de los sectores, donde se encontraban muchas familias y niños. La asfixia al querer abandonar el recinto llevó a que cientos de personas terminaran metiéndose al campo de juego, dado que esa era su única vía de escape. Fue necesaria la intervención de paramédicos, bomberos y hasta los propios jugadores para asistir a los fanáticos, que fueron con la idea de vivir un clásico y terminaron siendo parte de una tarde para el olvido en la historia del fútbol paraguayo.
El video de los incidentes en la tribuna del Defensores del Chaco
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