Le gusta marcar detalles a Ander Herrera. De cuánto tiene posados los pies sobre la tierra, de cómo disfruta cada paso que da como jugador de Bocade su amplio conocimiento sobre el fútbol argentino, sus clubes y la dificultad de cada desafío. Por eso, aún después de haber sido parte de su segundo superclásico en cancha (y habiendo ganado ambos) el español no se conforma.
«Es una semana especial, están siendo unos días bonitos porque ganar un superclásico tiene mucha importancia, mucha repercusión, porque hacemos feliz a mucha gente y nos hacemos felices a nosotros mismos». Las palabras, amplias y descriptivas, pintan de cuerpo entero a qué apunta Ander en su charla con TNT. Pensando en sensaciones, en cuestiones que salen desde adentro. Aunque enseguida haga el click.
«Esto pasa enseguida, todavía no tenemos asegurada la clasificación a los playoffs. Ahora tenemos dos salidas complicadas como son las de Defensa y Justicia y Central Córdoba en el campeonato, más la de Cruzeiro en Libertadores así que felices, pero con poco tiempo para disfrutarlo porque el fútbol argentino no te da tiempoun margen para festejar mucho lo del otro día», amplió, más terrenal.
De disfrutar, así como habla una y otra vez, se trata para él. Que tanto sufrió para llegar a este momento, regado de buenas sensaciones después de un 2025 plagado de lesiones y un sentimiento de impotencia por todo lo que soñó darle a Boca y no pudo durante su primer año en el club.
Esto sigue
Dando una imagen que lo dejó muy lejos de lo que hoy implica su presencia en el plantel: la de un jugador experto que aporta mucho desde afuera y cuando le toca sumar minutos en cancha. Minutos que este jueves serán más porque irá desde el arranque en Varela. Porque esto sigue. Y Ander lo sabe.

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