05/09/2026 21:50hs.
Buenas noches, no va a haber el ida y vuelta que tenemos siempre de fútbol. Simplemente para informarles que presenté la renuncia”. Fue el 28 de septiembre de 2024 en Córdoba, después de caer 2-0 ante Belgrano y no sobrevivir a un mes a los tumbos. La eliminación de la Sudamericana en manos de Cruzeiro, sumada a las derrotas seguidas con Racing y River, hicieron que finalmente explotara todo en Barrio Alberdi y Diego Martínez dejara de ser el DT de Boca luego de nueve meses.
Dieciocho meses más tarde, el mismo Martínez llegó a la Bombonera al frente de Huracán y lo eliminó en los octavos de final del Torneo Apertura. Eso no es todo, en cinco enfrentamientos anteriores nunca le había podido ganar con cuatro derrotas con Tigre y una con Huracán.
“Va a ser especial”, había anticipado el entrenador antes de volver a ver a Boca, donde dirigió 45 partidos con 20 victorias, 15 empates y 10 derrotas. El mejor momento fue en abril de ese 2024 cuando su equipo brillaba y eliminó a River en cuartos de final de la Copa de la Liga. Después llegaría la eliminación por penales con Estudiantes y el principio del fin. En Riquelme bajando caliente al vestuario después del primer gol de Belgrano, la reunión con el DT tras la derrota y el anuncio de renuncia en conferencia.
En este reencuetro, antes del partido, el Gigoló pasó por el banco de suplentes de Boca a saludar a todos. Se abrazó fuerte con el Chango Zeballos y también con Milton Giménez, quien le dio un empujoncito de buena onda. Unos minutos después, parado al lado de la línea, gritó brevemente el gol con el puño apretado y enseguida se abrazó con sus cuerpo técnico.


