
Un colegio privado de Oberá, Misiones, fue escenario de una escandalosa escena protagonizada por una docente que le robó la tarjeta de débito a una compañera y después se la devolvió sin que nadie se diera cuenta. Pero, antes de hacer la devolución fue a cargar combustible y a hacer compras a una tienda y a un supermercado. La ladrona, que gastó más de $300.000, fue descubierta y quedó detenida.
El episodio ocurrió el martes 5 de mayo, pese a que la víctima lo advirtió 48 horas más tarde. La investigación se inició con la denuncia de una joven de 25 años que reportó ante las autoridades policiales movimientos en su cuenta bancaria que desconocía «en absoluto», según consignó La Voz de Misiones.
De acuerdo con el detalle que dio, había un gasto de $62.000 en una estación de servicio; $226.000 en un supermercado; y $21.000 en otro comercio de la ciudad. Un total de $ 309.000 en gastos totalmente desconocidos para la víctima.
El caso fue derivado a la policía de la División de Ciberdelitos, cruzaron los datos de los movimientos bancarios, las fechas, horarios y montos consumidos, y también analizaron las grabaciones de las cámaras de seguridad de la zona. Ese detalle, aportado por la propia víctima, permitió visualizar a quién realmente había utilizado la tarjeta en los comercios mencionados. Y resultó ser una colega y compañera del colegio.
La sospechosa, precisa El Territorio, fue identificada como Yésica Tamara B. (33), empleada del Instituto Privado Mariano. Y hasta este miércoles, la joven permanecía alojada en la Seccional Segunda de Oberá.
Entre las pruebas presentadas en su contra se contaron las imágenes que tomaron los dispositivos de seguridad en los locales donde fue a comprar. Los horarios coinciden con las operaciones que la víctima desconoció.
De acuerdo a la hipótesis de los investigadores, la detenida aprovechó un momento de distracción de la víctima -cuando ambas estaban en la institución educativa- para sacarle el plástico de su bolso. Y en las horas siguientes se las ingenió para devolverla una vez logrado su cometido.
En el caso intervino el Juzgado de Instrucción 1, que ordenó la detención de la involucrada, a quien se llevaron a cuando salía del establecimiento educativo. Además, le abrieron un sumario interno dentro del colegio privado.