Carreras parecía haber encontrado una respuesta cuando más la necesitaba. Después de un arranque incómodo y de quedar en desventaja, el equipo de Gustavo Costas reaccionó rápido, se puso en 2 a 1 y volvió a meterse en el partido.
Pero el segundo tiempo volvió a exponer uno de los problemas que más castigó al equipo durante el semestre: empezó a dejar espacios y quedó demasiado expuesto defensivamente. Así, Caracas encontró terreno para atacar y el partido pasó de controlado a incómodo en pocos minutos.
El error de Tagliamonte
En un momento de nervios, apareció una de las jugadas que terminó marcando la eliminación. Un insólito error de Matías Tagliamonte derivó en el empate visitante y golpeó anímicamente a un equipo que ya mostraba señales de fragilidad.
Después de dos buenas atajadas, la tercera pelota parada lo encontró en mala posición y rebotó 4 veces en el travesaño para que Irving Gudiño la empuje al fondo de la red con el arco en soledad.
La insólita pelota que el arquero de la academia no pudo retener y terminó en gol.
El gol que no fue
La situación, en un Cilindro vacío por la suspensión de las tribunas, terminó de derrumbarse con una oportunidad increíble desperdiciada por Maravilla Martínez debajo del arco. Lo que podía ser el gol de la clasificación sobre los minutos finales, terminó transformándose en otra imagen dolorosa para una noche que pasó rápidamente de la ilusión a la frustración.
El insólito gol que erró el delantero de la academia.
Después de un gran desborde de Gastón Martirena por la banda derecha y del centro del lateral, el delantero de la Academia recibió solo abajo del arco. Pero fue por dos malos controles del atacante, que el volante Christian Larotonda llegó al cierre y le sacó del buche el gol.
Maravilla habló después del partido y dijo: «Una tristeza enorme, la cancha estaba rápida, no me la esperaba y se me fue larga«. A Racing le queda enfocarse únicamente en la Copa Argentina y encontrar de nuevo el juego que supo caracterizar al equipo de Costas.



