El Premio Chenemigo al peor jugador de la cancha nació con el diario en aquella primera edición del 23 de mayo de 1996. Y, como parte de un estilo periodístico descontracturado e irreverente, surgió en contraposición al premio “Chamigo” (sponsoreado por una marca de yerba) que el programa Fútbol de Primera le entregaba al mejor de un partido. Con los años, el Chenemigo se convirtió en un clásico de las coberturas del diario, formando parte de la sección llamada “El Medallero” en la que se reparten otros divertidos premios, como el Maradona (a la figura), el Gandhi (para quien tiene la actitud Fair Play más destacada) y el Terminator (a quien dé la patada más fuerte o no respete el juego limpio). Incontables deportistas lo recibieron, claro, pero siempre hay un primero. Y ese fue Javier Arbarello: el día que Olé salió a la cancha, el por entonces delantero de san lorenzo quedó en nuestra historia por llevarse ese Chenemigo en la eliminación del Ciclón, en cuartos de final de la libertadoresante Ríoel 22 de mayo de 1996.
“Hubo un comentario que no fue de muy buen gusto. Se pasaron un poquito de la raya, ¡me mataron! Pero sé que era parte del folclore y del fútbol”cuenta el Perro, con el acento cordobés que lo caracteriza, desde su Ballesteros natal, una localidad de unos cinco mil habitantes a 180 kilómetros de Córdoba capital. Hoy, a los 57 años, está alejado del fútbol profesional y hace siete que trabaja en el área de Deportes del municipio y tiene “algunos emprendimientos”.
Aquel día, Olé lo calificó con cuatro puntos (al igual que a otros jugadores de ese San Lorenzo, salvo Oscar Ruggeri que tuvo ocho) y la descripción del partido de Arbarello para justificar ese premio Chenemigo fue bastante picante: “Le hizo honor a su apodo (Perro). Veira lo mandó a los leones y se la pasó chocando”.
Y a pesar de reconocer que en ese entonces le dio bronca y que “no recuerdo bien quién lo había hecho, pero le hice llegar que el comentario fue de mal gusto”, Arbarello admite que Olé estaba muy presente en los vestuarios: “Era un diario nuevo y no solo el plantel de San Lorenzo lo leía, sino que todos en el fútbol argentino. Tenía mucha información de los clubes y era importante, todos estábamos pendientes”.
El recuerdo de aquel cruce de Copa contra River y el plantel campeón del Clausura 95
El ex delantero recuerda lo que fue aquella serie de cuartos de final de la Copa, que terminó con un global de 3-2 para el Millonario: “Tuvimos chances como para ganar la serie. Ese año cualquiera de los dos que pasara tenía chances de ganar la Copaambos equipos estábamos bien”.
Y aquel plantel de San Lorenzo quedó grabado en la memoria de los hinchas. Sí, porque un año antes, había salido campeón del Clausura: “ Ese equipo marcó una época. Se cortó una sequía de 21 años y la gente lo recuerda con mucho cariño y gratitud. Luego hubo otros equipos en el club que salieron campeones del torneo y hasta de la Libertadores, pero ese está dentro de la historia como uno de los tantos buenos que tuvo San Lorenzo, con jugadores como Ruggeri, Silas, Galetto, Manusovich”, admite. ¿Y se sigue hablando con sus ex compañeros? “Sí. Estamos en un grupo de WhatsAppel año pasado nos juntamos por los 30 años de los campeones del 95 y ahora nos vamos a volver a juntar”.
El momento de San Lorenzo, el fútbol argentino y la diferencia de épocas
Arbarello lamenta los problemas institucionales que atravesó San Lorenzo en este tiempo: “Voy seguido a Buenos Aires y me apena mucho todo lo que estuvo pasando. Uno estuvo en un momento lindo y siempre desea que le vaya muy bien. Me pone triste, desde la distancia deseo que le vaya bien, que de una vez por todas se encamine y lo maneje gente honesta y decente. Uno tiene que ir al club a aportarle y no a sacarle”.
En cuanto a la actualidad del fútbol argentino, el ex delantero reconoce que «se equipararon los equipos», y ejemplificó: «Mirá el momento de Independiente Rivadavia, lo que pasó hace poco con Central Córdoba y Platense». Aunque agregó una cuestión con la que no está de acuerdo: «Lo único que le critico al torneo es que en las instancias finales hay equipos que no juegan de local y el hincha recién puede ir a verlo si llegan a la final«.
Y se prende al debate de si los jugadores de su época podrían jugar en este fútbol: “Todos los de esa época podrían jugar hoy, sin desmerecer a nadie. Hoy no se ve buen fútbol, es todo correr y meter. No están los Riquelme, los Aimar, Gorosito, Silas… No se ven. Está todo muy parejito”.
El retiro: «Me da un poco de nostalgia cuando voy a las canchas»
La edad del retiro difiere en todos los jugadores, claro. Y Arbarello colgó los botines a los 33 años: “Cuando uno incursiona en el fútbol sabe que en algún momento esto se termina. Ahí es cuando hay que estar preparado. Yo lo asumí bien, porque el tiempo que jugué lo disfruté al máximo en todos los clubes. Gracias a Dios terminé sin problemas de lesiones, hoy disfruto también sin jugar, junto a mis tres hijos y nietos», reflexiona. Aunque admite que a veces extraña: «Por ahí me da un poco de nostalgia cuando voy a las canchas, cuando lo veo por tele no tanto».
¿Y qué diferencias se notan a cuando era jugador? “Cuando uno está en la cresta de la ola, a donde vas siempre se te abren muchas puertas y te reciben bien por ser jugador de fútbol«, reconoce. Aunque tiene una idea bien marcada: «Yo siempre digo que a alguno le pudo haber gustado más o menos como era uno como jugador, pero mi bandera de educación siempre va con lo que uno es como persona, eso es innegociable».




