Hay algo que se rompió, claramente, entre un ícono del club y el DT que llegó y quedó al borde de un milagro. Venía complejo y terminó de detonar el domingo en Córdoba, sin que se viera nada en especial. La procesión fue totalmente por dentro, más allá del respeto mutuo. Más allá de que Juanfer haya tratado de frenar a Coudet cuando se le iba al humo Falcón Pérez por derrota. Más allá de que el entrenador lo sacara de una minidiscusión con un hincha al colombiano en la llegada a Ezeiza, cuando subían al micro. Quintero ya venía incómodo y sintió que el Chacho le faltó el respeto al ponerlo en la final apenas después del 2-1 de Uvita. No lo dice públicamente, sin embargo es lo que siente.
Juanfer fue convocado para el Mundial justamente este lunes y sabía que era una fija para Néstor Lorenzo. De hecho, él, a los 33, es referente de la selección, tanto que se la pasó filmando comerciales con marcas top en Colombia. Sin embargo, en River perdió mucho protagonismo cuando se fue Gallardo: de capitán y nave insignia a banco de suplentes en forma permanente. Pese a que él se siente pleno en lo físico, el entrenador no lo ve para la altísima competencia, con la dinámica que él cree que necesita su equipo. Para el Muñeco era relevante, para Chacho solo hombre de recambio.
Y lo que terminó de desgastar a Quintero es que le hayan dado minutos solo cuando quemaba la pelota y quemaba el partido. El colombiano había completado su partido entresemana en el 1-1 con Bragantino y ya en ese momento tenía la certeza de que en la final iba a estar afuera. Mismo al estar 95 minutos en cancha, tomó consciencia de que no lo cuidaban para el partido decisivo, mismo sabiendo que el partido de Sudamericana no era determinante porque había margen. Juanfer lo completó, metió el tiro que derivó en el empate y ya sabía que sería suplente. Pero…
En Córdoba avisó en el banco que estaba para jugar, más allá de que estaba con zapatillas y que tuvo una dolencia física. Él le transmitió al cuerpo técnico sus ganas de estar, según le dijeron a Olé. Recién lo hizo 1-2 cuando las papas quemaban. Y en poco tiempo, así como contra San Lorenzo lanzó centros venenosos (el del empate milagroso) y convirtió su penal, hizo lo mismo y estuvo cerca del 3-3 en una pelota que sacó Morales al córner. Se hizo eje por experiencia, la pelota a él, que estaba lleno de bronca igualmente por su situación personal.
Mundial y después…
Juanfer es tan referente y está tan protegido por Madrid que ni el cruce fuerte con hinchas en el partido con San Lorenzo dañó la relación. Su manager, Rodrigo Riep, avisó la semana pasada que no se sabía qué pasaría con él luego del Mundial. Y ahora todo apunta a que se irá porque cree que Chacho no lo tiene muy en cuenta y su presencia en el banco incomoda a todos.
Obviamente que hablar hoy de lo que puede suceder en el segundo semestre, con un Mundial de por medio, es demasiado pronto. Pero Juanfer está muy frustrado y descontento con su situación. Tanto es así que su idea es viajar ya a su país y podría no estar en el Monumental contra el Blooming, un partido que podía ser para fiesta total y que será de lamentos y de reacciones imprevisibles.
Desde que llegó Coudet, Juanfer fue siempre suplente en el torneo local. Con Rosario Central ni había ingresado, a diferencia de las otras fases decisivas como San Lorenzo (parte del ST y suplementario) y Gimnasia (desde los 29′ del ST). Y se había perdido el superclásico, Aldosivi y Bragantino en Brasil por lesión. A medida que el DT no lo tuvo entre sus preferidos por su estilo de juego, el colombiano fue acumulando bronca. Y hoy, más allá de su idea de una larga vida en su segundo ciclo en River, se siente cerca de un adiós.



