
Juan Manuel Cerúndolo ganó el partido de su vida. El tenista número 56 del mundo eliminó a Jannik Sinner, máximo favorito de Roland Garros, en un partido en el que el calor infernal de París jugó un factor preponderante: cuando el italiano número uno del mundo ganaba el tercer set 5-1 para meterse en la siguiente ronda, sintió un sofocón que influyó de manera gravitante en su juego y el argentino arrancó una remontada histórica que culminaría 3-6, 2-6, 7-5, 6-1 y 6-1.
Desde 2018, con la victoria de Juan Martín Del Potro ante Roger Federer en el US Open, que un tenista argentino no le ganaba a un número uno del mundo. Sin embargo, tras su histórica victoria, Juan Manuel Cerúndolo continúa con los pies sobre la tierra: «Qué voy a decir, tuve suerte», arrancó el bonaerense.
«Obviamente, yo puse lo mejor y traté de jugar mi mejor tenis, pero tampoco me voy a agrandar y a decir cualquier cosa porque no le estaba pudiendo hacer más de tres games por set», se sinceró el número 56 del mundo que metió el batacazo del torneo.
Tal como describió Cerúndolo, Jannik Sinner lo arroyó en los primeros dos sets con contundentes 6-3 y 6-2. Y podría decirse que el tercer set fue similar porque encaminó la victoria con un 5-1, hasta que ocurrió lo impensado: el italiano comenzó a sentirse mal físicamente y la pelota empezó a quedar en la red o a picar fuera de los límites de la cancha.
Juan Manuel leyó lo que pasaba y siguió jugando con paciencia, aunque su tenis y su confianza fueron creciendo. Finalmente, se quedó con este set por 7-5 y luego liquidó al mejor jugador del planeta, que tenía evidentes inconvenientes físicos, con un doble 6-1.
«Obviamente, mi parte la hice bien, pero eso no quiere decir que le gané», dijo, incrédulo, Juan Manuel Cerúndolo que se metió en la próxima ronda: «Obviamente que mi parte la cumplí».
Con un respeto absoluto a la figura del número uno del mundo, cuando se encontraron en la red, Cerúndolo le confesó su pesar a Sinner por el modo en el que se había dado la victoria: «Le dije que lo sentía mucho, que esperaba que se recupere, que había tenido suerte. El es un señor, es una gran persona y me deseó suerte».