Con un desborde por la izquierda, ya un sello en su juego, Sebastián Villa marcó uno de los goles del triunfo por 3-1 de Independiente Rivadavia ante Bolívar este miércoles por la noche, para cerrar una fase de grupos histórica y perfecta de la Lepra Mendocina en la Copa Libertadores. Pero ese tanto de su futbolista estrella pudo haber sido el último allí, porque el colombiano «es la prioridad» de Boca en el inminente mercado de pases.
Hace una semana le confirmaron a Olé que el colombiano, que se había ido por la puerta de atrás en Boca, era el máximo apuntado por el club para encarar el segundo semestre. Uno en el que el Xeneize espera afrontar los octavos de final de la Libertadores. Aunque eso lo sabrá recién este jueves (21:30) si es que le gana la final que tendrá ante Universidad Católica en la Bombonera.
En materia de ataque está hoy el diagnóstico de lo que Boca debe mejorar, a partir del análisis de Juan Román Riquelme y sus colaboradores cercanos, de cara al mercado de pases y contemplando lo que tiene el plantel y lo que perderá.
Es que es prácticamente un hecho que Exequiel Zeballos no continuará en el club (se espera una venta inminente al Napoli) y eso activará la urgencia que -de todos modos- se entiende hay para reforzar en la zona decisiva.
Y la realidad es que Villa, más allá de su buen pasado en Boca, donde ganó siete títulos, se convirtió en el pilar ofensivo de este Independiente Rivadavia sensación, con el que ya ganó la Copa Argentina el año pasado en una final por penales ante Argentinos Juniors con él convirtiendo el tiro decisivo. Desde su llegada allí, lleva 80 partidos disputados, 13 goles convertidos y 24 asistencias repartidas. Por eso también, independientemente de que ya tuvo grandes partidos en su antigua etapa, lo buscan desde el Xeneize.
En medio de todo eso, apareció un factor también importante: en el Xeneize, que espera antes que nada el partido ante la Universidad Católica, aguardaban saber también si el delantero iba a participar con su selección de la Copa del Mundo a partir del 11 de junio. Un paréntesis casi inevitable a todo nivel, que con la entrega de la lista definitiva por parte de Néstor Lorenzo ya se resolvió, porque la decisión final fue no convocarlo.
Su pasado
Ahora bien, todo eso en cuanto a lo deportivo de rigurosa actualidad. El tema es que Villa tiene un trasfondo, que se remite a una relación de idas y vueltas con el club (y a la vista de los hinchas, porque todo fue público), que comenzó allá por 2020 con las primeras acusaciones que recibió por violencia de género y que terminó con su condena de dos años y un mes en suspenso, en junio de 2023.
Fue unos días antes de que Villa agarrara su bolso y dejara Boca Predio para intentar seguir su carrera en otros rumbos, algo que logró con mucha dificultad en los primeros tiempos, cuando lo único que pudo cerrar fue un acuerdo en Bulgaria para jugar en el Beroe, un ciclo en el que no se destacó pero que le sirvió para seguir activo.
Todavía en esos tiempos retumbaban las palabras siempre elogiosas de un Riquelme que tuvo al delantero entre sus debilidades, incluso elogiándole su profesionalismo a la hora de entrenar. Y unos meses después, apareció en el horizonte cercano la chance de Independiente Rivadavia. Y como el Ave Fénix, Villa resurgió.
«Parece que Mendoza no es Argentina», dijo el presidente xeneize en enero, en alusión a cómo la opinión pública dejó de centrarse en los problemas legales del jugador a diferencia de cómo lo hacía cuando jugaba en Boca. Incluso, sugirió sin develar detalles que tanto él como Miguel Ángel Russo hicieron cosas «que Miguel se llevó a la tumba», en relación a cuidarlo y ayudarlo en momentos difíciles.
En cuanto a Villa, en los últimos días declaró que «Riquelme me puede llamar» y cambió el rumbo definitivamente de algo que en enero parecía más imposible que nunca, cuando hasta se había referido a JR en otros términos, aludiendo a una relación que «no terminó bien».
Tema a resolver
Pero lo sustancial en lo que venga será lo que se negocie en partida múltiple: entre lo que Independiente Rivadavia quiera obtener por el jugador, el compromiso tácito que el club mendocino asumió para facilitar su salida y -no menos importante- que se zanjen las diferencias legales que existen entre Boca y Villa, hechas realidad en dos juicios cruzados donde ambas partes reclaman los derechos de un contrato que quedó inconcluso.
Todo eso se resolverá con dos pasos: el primero será el reencuentro del delantero con Riquelme, o en su defecto de un llamado concreto que habilite la negociación que indefectiblemente tendrá al equipo de abogados abocado a la tarea.
Y el segundo, con la decisión de elevar una oferta que no será de los seis millones que algunas fuentes marcan como cláusula de salida, pero que contemplando los antecedentes y que el jugador queda libre en diciembre podría ser materia negociable. Falta, sí. Pero los pasos avanzan. Y todos miran en la misma dirección.




