Fue el enfrentamiento entre La novia de América vs La abanderada de los humildes. Libertad Lamarque y Eva Duarte (luego, de Perón) coincidieron en el rodaje de La cabalgata del circo, y un sonoro cachetazo -flor de sopapo- terminaría con una estrella exiliada y una película prohibida.
Esa mirada. Eva Duarte (luego de Perón) y Libertad Lamarque en «La cabalgata del circo». Archivo ClarinLa cabalgata del circo fue una película de 1945 -hoy se cumplen 81 años de su estreno-, dirigida por Mario Soffici. Se centra en un tradicional circo criollo, que comandan los hermanos Roberto y Nita Arletty, Hugo del Carril y Libertad Lamarque. También actúan Armando Bo (el galán), Orestes Caviglia y Pepe Arias, entre otros. Eva Duarte es Chila Ruca, que integra la troupe del circo.
Lamarque, harta de la impuntualidad de Evita
Bueno, Lamarque, toda una estrella consolidad en el cine argentino de entonces, un día harta de la impuntualidad de la joven Duarte, le dio la mentada cachetada.
Libertad Lamarque, a sus 36 años, ya era una diva cuando filmó la película de Mario Soffici. El hecho, de haber sucedido, fue en los Estudios San Miguel, y habría contado con varios testigos. Entre ellos, el director Soffici y el protagonista de la película, Hugo del Carril, que además de ser fiel al ideario peronista que recién nacía, era amigo íntimo de Lamarque. Y era quien trataba de mediar entre el enojo de una y las “necesidades” de la otra. Sea como fuere, Duarte tomó el resentimiento de Lamarque hacia ella como una ofensa personal.
Eva Duarte ya estaba en pareja con el coronel Juan Domingo Perón, no aún presidente de la República electo democráticamente, pero sí secretario de Trabajo y Previsión de un gobierno de facto. Evita iba a la Casa Rosada a atender el pedido de gente humilde y, se dice, ése era el motivo de sus arribos demorados al lugar de filmación en Bella Vista, allí donde también se filmaba La dama duende, de Luis Saslavsky.
Hasta que un día Lamarque se cansó, y se dirigió a las oficinas del productor del filme, Miguel Machinandearena, para expresarle su bronca. Y se llevó la enorme sorpresa de ver a Eva Duarte almorzando con él, que había fundado los Estudios San Miguel, y otros directivos.
Eva Duarte integraba la troupe del circo de los hermanos que componían Lamarque y Hugo del Carril.Un asunto «delicado»
Aquí hay que retroceder al menos unos meses. El español Machinandearena, antes de iniciar el rodaje, la llama a Lamarque y le pide que la reciba en su casa para hablar de un asunto “delicado”. Y le consulta por la inclusión de Eva Duarte en un rol secundario en La cabalgata del circo. Lamarque no pone impedimento alguno, y el empresario se marcha tranquilo. Se dice que el español deseaba quedar bien con Duarte porque necesitaba tener aceitados sus contactos con el poder, ya que deseaba renovar la concesión del Casino de Mar del Plata.
Cine y política siempre estuvieron entrelazados en nuestro país.
También se cuenta que cuando se presentó al elenco y fueron a ver los diseños de vestuarios, Lamarque advirtió que el que estaba destinado a Duarte no era el apropiado. No le parecía “lindo”, y pidió que lo cambiaran. Lamarque tenía 36 años y una carrera consolidada. Duarte, 26, y además de trabajar en radioteatros, empezaba a tener una participación más relevante en el cine argentino.
El afiche de «La cabalgata del circo», de 1945.«No hubo tal cachetada»
La propia Lamarque, en una tardía autobiografía publicada hace hoy 40 años, en 1986, negaba haber golpeado a su compañera de elenco. «No hubo tal cachetada», se lee, aunque reconocía que sentía un «disgusto» evidente hacia la futura esposa de Juan Domingo Perón.
Como sea, el episodio en sí, el de la no cachetada, se originó en una de las tantas llegadas fuera de horario de Eva Duarte.
Ocurrió una tarde, luego de que terminó la hora destinada al almuerzo, en la que Lamarque llevaba mucho tiempo ya vestida, maquillada y encorsetada aguardando que Duarte llegara a la filmación. “Vamos a rodar, llegó Evita”, le dijo Soffici. Y Libertad, al ver a Evita, le hizo una irónica reverencia y le dio un sonoro saludo de “buenas tarrrrrrrrrrrdes”, remarcando la última palabra. Esta versión niega el cachetazo, es la que Lamarque se cansó de repetir en cuanto entrevista le hicieran y preguntaran por el altercado con Eva, pero habría sido el germen de la rivalidad entre una y otra.
Hugo del Carril (amigo íntimo de Lamarque) junto a Eva Duarte en una escena del filme.También se dice que el motivo de la disputa fue que Eva Duarte se sentó en la silla tijera destinada a Lamarque en el set de filmación, o que descolocó a la cantante de Madreselva.
Poco a poco a Lamarque las puertas laborales empezaron a cerrársele. Según ha dicho la actriz y cantante, ella se sintió censurada: nadie la llamaba, y su nombre comenzó a ser omitido. De allí que emprendió una gira por Latinoamérica, arrancando por Cuba, y terminó con su autoexilio -jamás dijo que fue obligada a exiliarse- en México, donde siguió triunfando.
Cachetada o no cachetada, tal vez haya sido una de las primeras muestras de la grieta en nuestro país.