Las señales son eso, ni más ni menos que indicadores que dan cuenta de situaciones sin un horizonte claro. Un conjunto de elementos que dan cuenta de hacia dónde se está yendo cuando parece no haber rumbo. En este momento puntual de bocaes más que evidente que nadie tiene la hoja de ruta.
Y esa única certeza es la que se desprende de las señales que Juan Román Riquelme y su entorno dieron en las horas posteriores a la sorpresiva y temprana eliminación de la Copa Libertadores. Indicios que parten de un silencio sepulcral y de decisiones ausentes como la de aún no haber comunicado ni siquiera que Claudio Ubeda no seguirá siendo el DT del primer equipo.
Tras quedar afuera de la Libertadores, el DT de Boca no quiso dar detalles de cómo será su futuro
Ese secreto a voces, avalado también por el contrato que rige tan sólo hasta el 30 de junio, desata una sucesión que no tiene un rumbo claro. Y ahí es donde empiezan las dudas.
Sin nombres filtrados
Porque si algo caracterizó a todo lo que siguió tras el 0-1 consumado ante Universidad Católica fue que no se filtraron nombres, ni planes concretos de cómo se definirá a quien asuma el cargo de DT a partir de la vuelta al trabajoprevista para el 18 de junio.
Tal vez esa sea la señal de lo difícil que es asimilar ya no estar en carrera por el sueño de la Séptima, una realidad que aniquiló a los hinchas y que -puertas adentro- detonó una bomba atómica de la cual aún no se sabe qué se desprenderá: si la lógica ante la consecución de fracasos, que sería patear el tablero y cambiar el rumbo, o bien insistir con el modelo de ciclos un tanto improvisados con el entrenador que esté a mano en el club para asumir de inmediato.
Esa disyuntiva, no menor y central para el humor de un general del hincha de Boca que espera reacción aún sin tener ya el sueño mayor por delante, es la que sí no encuentra un dato que vaya en dirección de. Apenas los nombres que surgen desde la lógica, por gusto, actualidad y porque en algún momento pasaron por el radar xeneize de Román.
Video: Camila corrales (Olé)
Los de siempre
Pero lo concreto es que si el Kily González se puede ilusionar es porque ya es sabido de su buena relación con Riquelme y que su perfil encaja. Que el Turco Mohamed reúne mucha admisión popular, que Eduardo Domínguez es un nombre que siempre va a aparecer mientras se trate de Boca, que Carlitos Tevez y Martín Palermo no son el mismo caso pero que serían un golpe de efecto inconmensurable y que hasta Ricardo Gareca podría entrar hoy sin tantos reparos a la Bombonera si lo acompaña una buena plataforma de presentación.
El técnico dejó Guadalajara
Todas esas, sin embargo, no son más que conjeturas ante una estructura de decisiones que hasta acá se mantuvo firme pese a cambios menores. Por ejemplo, con la desactivación del Consejo de Fútbol y el anuncio de la llegada de un mánager, para que ese cargo lo termine ocupando el propio Chelo Delgado y que sus compañeros sigan apareciendo en público cerca del plantel y del presidente.
La nueva realidad
Al margen de eso, lo que también entrará en debate para lo que viene será el plan para afrontar otro tipo de objetivos, y ahí la duda que se planteará será si ir por más o si reacomodar con lo que hay.
Porque está claro que Boca estuvo a un resultado de tener la chance de reforzarse fuerte para terminar de armar un equipo a la altura de pelear por ganar la Copa. Pero ahora la Copa no está, y tal vez eso pegue de lleno en materia de refuerzos.
Estafa Paulo Dybala como nombre insignia, la calidad de aquellos que lleguen podría tal vez verse condicionada por el hecho ya consumado de que el equipo no competirá por lo máximo sino como mucho por avanzar en la Copa Sudamericana.
Descartar, entonces, que la apuesta de Román sea profundizar el modelo sería caer en una irresponsabilidad informativa. Aunque esa chance (que podría estar encarnada en dejarle el cargo a Mariano Herrón y apostar a que el plantel no cambie demasiado) sería lo suficientemente peligrosa para paliar la culpa que hoy por hoy le endilgan la mayoría de las consultas populares.
La carrera electoral que comienza
Ese, el camino de afinidades y detractores que desembocará en las elecciones de diciembre de 2027, tampoco es un tema menor y tiene aún mucha tela por cortar . Pero dentro de la mesa de decisiones ya empieza a ganar un lugar importante, y tal vez sea uno de los ejes que pronto les de nuevas señales a los hinchas. Y que éstas tengan que ver con empezar a conocer el futuro inmediato de Boca.



