UN PELIGROSO CAPO NARCO FUE ATRAPADO CON UN MILLONARIO CARGAMENTO DE COCAÍNA VINCULADO A REDES INTERNACIONALES
El norte de la provincia de Entre Ríos se convirtió en el escenario de uno de los golpes más significativos contra el narcotráfico en los últimos tiempos. Durante las últimas horas del viernes 29 de mayo de 2026, lo que comenzó como un control rutinario de prevención vial terminó con la captura de Carlos Manuel Fiordelino, un peligroso delincuente que supo estar entre los diez prófugos más buscados de la Argentina. El operativo no solo desbarató el traslado de un imponente cargamento de drogas, sino que encendió las alarmas de la justicia federal al descubrirse conexiones directas con redes criminales internacionales.
Una persecución cinematográfica en la Ruta 28
Todo se desencadenó en el Puesto Caminero «Puente de Hierro», ubicado en el departamento Feliciano. Efectivos de la Policía de Entre Ríos divisaron un automóvil Mercedes Benz de alta gama e intentaron detener su marcha para identificar a los ocupantes.
Lejos de acatar la orden, el conductor aceleró a fondo, dando inicio a una frenética persecución por la Ruta Provincial Nº 28.La huida, desesperada y a altísima velocidad, se extendió por caminos rurales de ripio. En medio de la fuga, los sospechosos comenzaron a arrojar bultos hacia la banquina con la intención de deshacerse de la evidencia. Sin embargo, la marcha del vehículo de lujo llegó a su fin cuando uno de los neumáticos delanteros estalló por completo, obligando al automóvil a avanzar apoyado directamente sobre la llanta hasta detenerse, instante en el que el personal policial logró reducir a los ocupantes.
Cuatro millones de dólares y el sello del león
Al requisar la zona del descarte, los uniformados hallaron varios bolsos y mochilas que escondían un verdadero tesoro criminal: 250 ladrillos compactos de clorhidrato de cocaína de máxima pureza, con un peso total de 260 kilos. Los voceros judiciales confirmaron que el cargamento secuestrado está valuado en casi cuatro millones de dólares. En un rastrillaje posterior ordenado en el perímetro, la policía encontró además una pistola calibre 9 milímetros con su cargador lleno, un cuchillo y teléfonos celulares.
El hallazgo generó un fuerte impacto político y judicial debido a un detalle clave en los panes de droga: muchos de ellos llevaban impreso el sello de la figura de un león. Para los investigadores, esta marca logística es una firma distintiva estrechamente asociada a la organización transnacional del capo uruguayo Sebastián Marset, actualmente prófugo. La principal hipótesis de las autoridades es que el cargamento provenía del norte del país y que Entre Ríos era una zona de tránsito estratégico. El destino final de la cocaína era ser sacada de la Argentina hacia Europa a través de alguna de las terminales portuarias de la provincia de Santa Fe.
El prontuario del «Pez Gordo»: un historial de fugas y armas de guerra
Carlos Manuel Fiordelino, rosarino de 53 años e hijo de un comisario retirado, cuenta con una larguísima y oscura trayectoria en el submundo delictivo. Su nombre cobró relevancia nacional en marzo de 2011, cuando fue imputado por el transporte de 227 kilos de marihuana en la localidad bonaerense de Junín. Apenas tres meses después de aquel arresto, protagonizó una fuga insólita al escaparse caminando y sin resistencia de una alcaidía de Rosario, lo que motivó que el de la Nación ofreciera una millonaria recompensa por su captura.
Tras permanecer cinco años en las sombras, fue recapturado en julio de 2016 en el partido de Escobar. En ese procedimiento, la policía descubrió que no se trataba de un delincuente común: además de drogas y dinero en efectivo, Fiordelino tenía en su poder un fusil de asalto táctico M4 de uso militar con tres cargadores completos y una pistola con silenciador. Por estas causas fue condenado, pero en marzo de 2025 el Tribunal Oral Federal Nº 1 de Rosario le otorgó el beneficio de la libertad condicional, fijando su domicilio en la provincia de Corrientes, lugar que habría utilizado como base operativa para reestructurar sus movimientos.
Destino judicial y ramificaciones del casoJ
unto al experimentado narco fue detenido su acompañante, un joven de 19 años identificado como Benjamín Ariel Maciel. Por disposición de la Justicia Federal, ambos implicados quedaron inmediatamente incomunicados y fueron trasladados bajo estrictas medidas de seguridad a una dependencia policial en la ciudad de Paraná.
La causa quedó en manos del Juzgado Federal de Concordia, liderado por la jueza Analía Ramponi, el secretario penal Alan Bergdolt y el fiscal federal Francisco Bernhardt. Las líneas de investigación se centran ahora en desenterrar la estructura económica que financiaba las operaciones de Fiordelino —quien había comprado el Mercedes Benz en marzo pasado— y determinar el alcance real de la red criminal que pretendía mover un cargamento de semejante magnitud por las rutas entrerrianas.


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