A 11 días del inicio de la Copa del Mundo, con el Torneo Apertura ya finalizado y el plantel licenciado, en las oficinas del Monumental no hay descanso. Mientras el equipo disfruta de unos días de vacaciones, el secretario general de Río, Stefano Di Carlobaraja y da de nuevo. Organiza, reorganiza y piensa. Piensa en nombres, en números y en el rearmado de un plantel que buscará revancha en el segundo semestre de 2026. Y entre todos los apellidos que aparecen sobre la mesa, uno sobresale por encima del resto: Thiago Almada.
El campeón del mundo es el gran sueño del mercado de pases de River. Sin embargo, en Núñez saben que se trata de una negociación extremadamente compleja, tanto por el valor del futbolista como por las condiciones necesarias para llevar adelante una operación de semejante magnitud. Aun así, Di Carlo dejó en claro que el club no descarta avanzar.
“La prioridad es que River juegue bien al fútbol y vamos a hacer lo que esté a nuestro alcance”expresó el dirigente al referirse al interés por Almada. Una declaración que marca la línea de pensamiento de la dirigencia: antes que los nombres rutilantes, la reconstrucción futbolística de un equipo que terminó el semestre lejos de su mejor versión.
Di Carlo también profundizó sobre el aspecto económico de una eventual negociación. “Los montos estarán en la inteligencia de cada operación. Almada es complejo porque el monto es importante, pero no lo digo por él. River no tiene que tenerle miedo a esos montos si el potencial del jugador permite avanzar”aseguró.
Y volvió a insistir sobre el tema: “Lo de Thiago es algo muy complejo porque es un monto muy grande. River no le tiene que tener miedo a esos montos viendo el presente, potencial y futuro del jugador”.
Los números explican por qué la operación es considerada una de las más difíciles de los últimos mercados. Según pudo averiguar Olé, el Atlético de Madrid solamente estaría dispuesto a negociar a Almada por 20 millones de euros correspondientes al 50% de su paseuna cifra que representa exactamente la mitad de los 40 millones que el club español desembolsó por él en julio de 2025.
Se trata de valores completamente atípicos para el fútbol argentino. Por eso, para intentar dar pasos concretos, River deberá primero reordenar la estructura económica destinada al plantel profesional. Una tarea que demanda tiempo y que, por el momento, dificulta la posibilidad de avanzar con fuerza antes del comienzo del Mundial.
En el Monumental trabajan con calculadora en mano. La prioridad es encontrar la manera de que una eventual inversión por Almada no altere el resto de la planificación del mercado. Porque la búsqueda no termina allí.
De hecho, la lista de refuerzos incluye dos marcadores centrales —con Nicolás Otamendi abrochado y Zaid Romero como otra alternativa—, un volante central, puesto para el que aparecen Mauro Arambarri y Nelson Deossa, y uno o dos centrodelanteros. Allí los apuntados son Giovanni Simeone y Lucas Beltrán, por quienes ya existieron sondeos.
Mientras el plantel descansa, en River el mercado de pases ya está en marcha. Y aunque la prioridad declarada sea volver a jugar bien al fútbol, en Núñez saben que conseguirlo podría tener nombre y apellido: Thiago Almada.




