
Algunas personas terminan el día mirando series, revisando el celular o dejando ruido de fondo hasta quedarse dormidas. Otras, en cambio, eligen algo completamente distinto: leer cuentos de hadas antes de apagar la luz.
A simple vista parece un hábito infantil o una costumbre nostálgica. Pero la psicología empezó a analizar qué ocurre en quienes mantienen ese tipo de lectura incluso en la adultez.
Lo llamativo es que no se trata solamente de gusto literario. Según distintos especialistas, las historias simbólicas y fantásticas activan procesos mentales muy particulares antes de dormir.
Y eso podría explicar por qué quienes conservan este hábito suelen tener una relación diferente con la imaginación, las emociones y el descanso mental.
La psicología y algunos enfoques vinculados al análisis simbólico sostienen que los cuentos de hadas funcionan como herramientas emocionales complejas. No son solo relatos infantiles: contienen metáforas, miedos, deseos y conflictos humanos que el cerebro interpreta de forma profunda incluso en la adultez.
En esa línea, un estudio publicado en Frontiers in Psychology en 2026 encontró que los cuentos de hadas estimulan la imaginación y la autonomía más que las experiencias cotidianas, y que operan como herramientas para navegar emociones y dilemas morales incluso en la adultez.
Estas son algunas de las características que suelen aparecer en las personas que leen este tipo de historias antes de dormir:
Los especialistas remarcan que los cuentos de hadas no funcionan solamente como entretenimiento. Muchas veces operan como una especie de “lenguaje emocional” que el cerebro interpreta incluso cuando la lógica racional queda en segundo plano.
Quienes mantienen este hábito no necesariamente tienen un cerebro “más infantil”. Muchas veces tienen un cerebro más entrenado para imaginar, interpretar símbolos y sostener espacios mentales que la vida adulta suele abandonar demasiado rápido.