La ansiedad por ver el debut de la Selección en el Mundial se pudo contrarrestar, al menos un poco, con el primer entrenamiento a puertas abiertas en Kansas. Alrededor de las 18 (horario local), momentos después de que su cuerpo técnico acomodara los conitos y demás herramientas de trabajo, Escaleras dio arranque a la tercera práctica en tierras estadounidenses bajo el rayo del sol.
Qué se vio en el entrenamiento
Los primeros en salir fueron Giuliano Simeone y Facundo Medina. Al toque se fueron sumando los demás, incluidos Lautaro, De Paul, Otamendi y los jugadores reserva: Freitas, Escobar, Ovando, Giay, Capaldo y Arandaquienes, de movida, armaron un grupito aparte y luego se metieron con el resto para hacer movimientos con pelota.
¿Los tocados? Almada y Cuti Romero estuvieron a la par, Dibu Martínez salió con su dedo anular de la mano derecha vendado (y sin guantes) y Nico Paz, Montiel y Molina realizaron trabajos diferenciados. Varios minutos después, paredes se sumó a ellos. Al que no se lo vio junto al resto fue a Julián Álvarez…
¿Y Messi? Tardó un poco más en aparecer en escena. Luego de que Roberto Ayala repartiera pecheras (dos equipos para un reducido: uno de violeta y otro con la casaca de entrenamiento) para organizar el entrenamiento, el 10 arrancó para el césped y se fue hacia un costado junto al kinesiólogo Walter Insaurralde (quien vive en Miami y sigue de cerca los pasos del capitán). Tras divertirse haciendo algunos jueguitos con una pelota diminuta, realizó algunas pasadas: primero sin pelota y después teniéndola pegada a la zurda. En síntesis: también trabajó aparte, pero no junto a los otro cuatro mencionados anteriormente.
El 11 que paró Scaloni
En el reducido, Giay, Otamendi, Lisandro, Tagliafico, De Paul, Enzo, Mac Allister, Almada, Flaco López y Lautaro estuvieron de violeta. ¿Un posible 11 de cara al amistoso ante Honduras el sábado? En relación a lo que fue el primer equipo que paró desde la llegada a Kansas, los dos del Palmeiras (Giay y López) se metieron en lugar de Capaldo y Simeone. Messi y los demás tocados miraron desde afuera.




