La «Alfaromanía» no se detiene. Es más, sigue encontrando nuevas formas de manifestarse. La influencia de Gustavo Alfaro en Paraguay ya excede ampliamente el fútbol. El entrenador argentino, responsable de devolver a la Albirroja a una Copa del Mundo después de 16 años de ausencia, sumó un reconocimiento tan inesperado como simbólico: una alcancía artesanal con su rostro que se convirtió en furor.
La figura fue bautizada como «Alfarito» y nació en la ciudad de Areguá, uno de los grandes centros de la tradición alfarera paraguaya. Se trata de una alcancía de 30 centímetros de altura que reproduce los rasgos del seleccionador y busca homenajear al hombre que devolvió la ilusión mundialista a todo un país.
Según explicó David Chun, propietario de la Alfarería Jacaré Pirúla idea surgió al reflexionar sobre el impacto que generó el técnico santafesino desde su llegada a la selección. «Hablábamos de que probablemente la persona con menos rechazo en Paraguay fuera el profesor Alfaro y pensamos en una forma de representarlo»recordó.
Del taller al fenómeno nacional
Lo que sus creadores imaginaron como un homenaje terminó convirtiéndose en un fenómeno mucho más grande. La demanda superó todas las expectativas y las primeras unidades se agotaron rápidamenteobligando a la Alfarería Jacaré Pirú a acelerar la producción.
Actualmente, el taller fabrica entre 100 y 200 piezas por semanaaunque los pedidos llegan a un ritmo superior. Según reconoció David Chun, «nos llaman de todas partes haciendo sus reservas, pero lastimosamente no podremos cumplir con todos»una repercusión que ni siquiera ellos habían imaginado cuando comenzaron a trabajar en el proyecto.
Para el alfarero, el fenómeno encuentra una explicación sencilla. Al recordar el recorrido de la Albirroja durante las Eliminatorias, sostuvo que «Alfaro nos devolvió la ilusión de poder participar en el Mundial»sentimiento que terminó impulsando la creación de los «Alfaritos» como homenaje al entrenador que cambió el ánimo futbolístico de todo un país.
Mucho más que un entrenador
Alfaro asumió en uno de los momentos más delicados de la selección paraguaya y consiguió transformar el clima que rodeaba al equipo. Con un discurso que conectó rápidamente con la gente y una campaña que devolvió la competitividad a la Albirroja, el santafesino pasó de ser un entrenador extranjero a convertirse en una figura profundamente valorada por la nación paraguaya.
Ese vínculo quedó reflejado incluso en la manera en que muchos hinchas comenzaron a referirse a él. En Paraguay ya no es solamente «el profesor»: para buena parte del país es «Papá Guasu»una expresión que combina español y guaraní y que se utiliza para describir a una figura de liderazgo y respeto.
Bajo su conducción, los Guaraníes consiguieron victorias muy destacadas frente a selecciones como Brasil y Argentina y terminaron asegurando uno de los boletos directos rumbo al Mundial 2026. Un logro especialmente celebrado porque significó el regreso de Paraguay a la máxima cita después de cuatro ediciones de ausencia.







