
Preocupado al ver a personas durmiendo en las calles invierno tras invierno, el canadiense Ryan Donais, residente de Toronto, decidió tomar cartas en el asunto. Comenzó a construir pequeñas casas móviles acopladas a bicicletas para brindar refugio a las personas sin hogar y protegerlas del frío.
La ideal comenzó en 2024, y posteriormente registró su propia organización sin fines de lucro, Tiny Tiny Homes, para ayudar a crear más.
Para evitar que la ciudad clausurara su iniciativa, Donais afirma que diseñó las viviendas con varias medidas de seguridad, como detectores de humo y monóxido de carbono y un matafuegos. Estas se pueden acoplar a la parte trasera de una bicicleta y transportarse a otros lugares.
Brent Blake lleva unas tres semanas viviendo en uno de los albergues. Dice que la casa modular le proporcionó un lugar seguro donde vivir mientras lucha con el cáncer de garganta y espera una vivienda subvencionada. «Te da tranquilidad. No tienes que preocuparte por dónde vas a ir», dijo Blake, quien estuvo sin hogar de forma intermitente durante años.
La causa también tiene un lado personal. En entrevistas, ya contó que un hermano suyo lucha contra la adicción y vive en un campamento sin hogar, lo que hizo que el problema sea aún más cercano.
Para él, “las tiendas de campaña son para acampar, no para vivir”, y nadie debería pasar el invierno al aire libre en Toronto. Pagó el primer modelo de su propio bolsillo y luego recurrió a una campaña de recaudación de fondos en línea, que consiguió decenas de miles de dólares para comprar materiales.
La principal ventaja del proyecto reside en su movilidad. Las casas móviles están enganchadas a bicicletas, lo que permite que una sola persona las mueva cuando sea necesario.
Cada unidad cuenta con aislamiento térmico, es resistente a la intemperie e impermeable, y utiliza paneles de fibra de vidrio y perfiles de aluminio en lugar de madera contrachapada. En su interior, dispone de una cama, un lavabo con agua corriente, electricidad y calefacción alimentadas por energía solar, así como elementos de seguridad como detectores de humo y monóxido de carbono y un extintor.
El costo de cada refugio ronda los 10.000 dólares y el primer prototipo tardó unas 80 horas en estar listo.
Un detalle importante: Ryan Donais diseñó las unidades siguiendo la normativa de bicicletas eléctricas de Ontario, la provincia donde se ubica Toront , para que las casas móviles puedan circular legalmente por los carriles bici si necesitan ser trasladadas. De esta forma, el residente no queda confinado a un solo lugar de la ciudad.
Las casas móviles no fueron diseñadas para ser viviendas permanentes, sino para ofrecer protección inmediata a las personas sin hogar. Se trata de una respuesta individual y de emergencia a una crisis de vivienda generalizada, que implica políticas públicas, y no de una solución estructural para las personas sin hogar.