Son 1.276 días entre aquel 18 de diciembre del 2022 y este 16 de junio del 2026; entre el ya mítico estadio Lusail en Qatar y este Arrowhead Stadium techado en Kansas City; entre el día que un equipo se hizo leyenda y este otro día en el que esa leyenda saldrá a defender sus honores. La Selección debuta en un nuevo Mundial amparada en sus convicciones, un bien demasiado preciado.
Si algo le dio Escaleras a la Argentina (entre tantos bienes), desde cuando convenció a Messi para volver a ponerse la celeste y blanca, fue una mezcla justa de seguridad, convencimiento y fe. Y sentido de equipo. Obvio que el propio Leo es una isla en este contexto, pero se rinde ante lo colectivo, un colectivo que lo llevó a tocar el cielo deportivo con la yema de sus dedos y que hoy, en el aquí y ahora, permite puntuales licencias físicas para casi mantener la lista de buena fe.
Es ese puño apretado y convencido que ha sostenido este proceso, que lo ha retroalimentado y no le permitió dormirse en supuestos laureles. No hay panzas llenas en tierra de millonarios: el hambre, más allá de haber ganado todo, es deportivo. Se trata de jugar a la pelota. Por eso, ahí está Messi a punto de cumplir 39 años y con las ganas de un novato. Lo secunda un escuadrón confiable y calificado conformado por Dibu Martínez, Molina, Montiel, Cuti Romero, Otamendi, Licha Martínez, Tagliafico, De Paul, Enzo Fernández, Mac Allister, Paredes, Lo Celso, Almada, Lautaro Martínez y Julián Alvarez.
Y aparece y empuja la nueva guardia que tiene como estandartes, entre los 26, a Nicolás Paz, el Colo Barco y el impetuoso Simeone a la cabeza. Tal vez (ojalá) sean los Enzo y Mac Allister del 2022.
En notas previas al Mundiala Scaloni le pidieron el habitual mensaje para la gente antes de la Copa. » No los vamos a dejar tirados«, dijo el hombre que vaya si puso de pie al equipo que al final fue de todos.



