
El jefe del batallón del Departamento de Bomberos de Austin, Eddie Martínez, intervino en grandes incendios y también estuvo desplegado en la Zona Cero luego de los atentados del 11 de septiembre de 2001. Una experiencia, y un legado, que seguirá en manos de sus dos hijos.
Un informe de la cadena de televisión KVUE destaca que los dos hijos de Eddie Martinez, Alex y Ava, al igual que su padre trabajan como bomberos en Austin. Así, continúan con una tradición familiar que surgió de años vividos cerca de cuarteles de bomberos, llamadas de emergencia y conversaciones sobre el trabajo.
El primer sorprendido es el propio Eddie. “Me sorprendió mucho que mis hijos, ambos, quisieran seguir mis pasos, pero igual estoy muy orgulloso, y me hace pensar que hice algo bien”, le dijo a la televisión.
Según agregan los jóvenes, desde pequeños, estuvieron inmersos en el mundo de la extinción de incendios. “Recuerdo ir al cuartel todo el tiempo, para estar allí cuando él atendía llamadas», dijo Ava. “Papá nos contaba muchas cosas, así que siempre sentí que estábamos participando en el proceso junto con él”, agregó.
En el caso de Alex, su interés por combatir incendios evolucionó con el tiempo. “Hay fuego y grandes camiones rojos, lo cual es genial; sin embargo, siento que descubrimos mucho más a medida que crecíamos y nos adentrábamos en el trabajo de nuestro padre”.
En verdad, Alex consideró diversas carreras, desde ingeniería hasta el ejército, antes de matricularse en una academia de bomberos durante la secundaria. Finalmente, comenzó a trabajar como bombero en 2022. Ava, por su parte, planeaba ir a la universidad antes de ingresar también en la misma academia y, finalmente, al cuartel de Austin en 2025.
Curiosamente, ahora, los tres miembros de la familia Martínez responden ocasionalmente a las mismas llamadas que llegan desde distintos barrios de Austin. “Es genial, porque los dos se levantan con una sonrisa en la cara y salen por la puerta”, dice Eddie.
Claro que, como padre, Eddie reconoce que le preocupa ver trabajar a sus dos hijos en situaciones peligrosas. Aun así, afirma que observar cómo analizan las situaciones y manejan las emergencias le da confianza. «Ambos son muy jóvenes en el cuerpo de bomberos y he podido observarlos en incendios y ver el proceso mental que siguen», dijo.
Para Alex y Ava compaginar la vida familiar y la profesionalidad en el trabajo a veces puede resultar inusual, especialmente cuando su padre también es el jefe del Departamento. «Sin duda, puede resultar un poco complicado intentar descifrar cómo transitar esa línea divisoria entre padre y jefe», admite Ava.
Alex comentó que a menudo aprende de los sistemas y métodos de capacitación que su padre ayudó a desarrollar a lo largo de los años. «Vuelvo y le cuento lo que estoy aprendiendo, viendo o haciendo, y él me dice: ‘Ah, yo escribí el programa de estudios para eso'», dijo.
De esta manera, para los Martínez, el Departamento de Bomberos se ha convertido en algo más que una profesión: es una vida compartida basada en el servicio, el sacrificio y la disposición a ayudar a los demás, tanto en casa como en el trabajo.