
El gobierno de Estados Unidos recibió este viernes el nuevo Air Force One, el avión oficial de uso presidencial, y se trata de un Boeing 747 VC-25B Bridge, cuya donación por parte de Qatar despertó inquietudes éticas y de seguridad. El avión servirá como “puente” hasta que en 2028 lleguen las nuevas aeronaves encargadas directamente a la empresa Boeing.
“Este avión fue transformado en una Casa Blanca voladora con un nivel de lujo que nadie ha visto jamás”, comentó el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, desde el hangar de la Base Andrews.
Trump confirmó que llevará el nuevo jet a la cumbre de la OTAN en Ankara (Turquía), en julio, e indicó que regresará a China “en algún momento”, presumiblemente en referencia a la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico que China albergará en noviembre.
«Recién pintado con su nuevo livery rojo, blanco y azul, y con las últimas modificaciones dispuestas por el Gobierno, el avión ha entrado en servicio» para el presidente Donald Trump, anunció la Fuerza Aérea de los Estados Unidos en un comunicado.
A diferencia del anterior avión oficial, que estaba pintado de blanco, dos gamas de azul más claro y una franja dorada, el nuevo es blanco con una ancha franja roja horizontal y la parte inferior azul oscuro. El fuselaje lleva la inscripción «Estados Unidos de América».
El regreso de la cumbre del G7 en Francia fue el último vuelo del viejo Air Force One, que había entrado en servicio en 1990 y llevó a todos los presidentes desde George Bush.
El avión «comenzará sus vuelos de puesta en servicio», declaró la Fuerza Aérea, como preparación para su integración gradual en la flota presidencial. Estos vuelos tienen como objetivo verificar las capacidades necesarias para el transporte seguro del presidente.
Obsequiado por Qatar y valorado en alrededor de 400 millones de dólares, este avión ha suscitado importantes interrogantes éticos y constitucionales, en particular en lo que respecta a los límites de los obsequios que un presidente puede recibir de otro país.
El gobierno aceptó formalmente el año pasado un lujoso jet Boeing 747 de Qatar para usarlo como avión presidencial. Trump ha insistido en que no volará en el jet qatarí una vez que deje el cargo y que la aeronave sería donada a una futura biblioteca presidencial.
«La seguridad y la protección del comandante en jefe son nuestra máxima prioridad. Desde el principio, evaluamos meticulosamente todos los requisitos para acelerar la entrega, al tiempo que mantuvimos los altos estándares que se esperan de una misión presidencial», dijo el secretario de la Fuerza Aérea, Troy Meink.
Las aeronaves modificadas para servir como Air Force One están equipadas con sofisticados sistemas de defensa capaces de interferir radares y sistemas de seguimiento infrarrojo enemigos.
También cuentan con dispositivos de dispersión de fragmentos metálicos para desviar misiles guiados por radar y señuelos infrarrojos para cegar misiles con sistema de búsqueda de calor.
Según el comunicado de la Fuerza Aérea norteamericana, «el avión es seguro y está equipado con las tecnologías más avanzadas necesarias para cumplir los requisitos de la misión presidencial». «No se ha pasado ningún riesgo en materia de seguridad, protección o comunicaciones de la misión, pero el equipo al completo ha realizado ajustes en algunos de los equipos de misión menos utilizados que Boeing debe suministrar para dar servicio durante los próximos 40 años», agrega el comunicado.