“Estamos frente a un hito muy especial para Syngenta a nivel mundial y para Argentina. Hoy las gramíneas representan más del 50% de las malezas problemáticas del país y hacía más de 30 años que no aparecía una solución de este calibre en el mercado». Así sintetizó Nicolás Gennaro, gerente de Marketing de de la compañía, sobre la importancia del lanzamiento de Authence, el nuevo herbicida con la tecnología Virestina, en la presentación de la tecnología a campo.
Los resultados hablan por sí solos. En los ensayos realizados por la multinacional en Azcuénaga, partido bonaerense de San Andrés de Giles, las parcelas tratadas con el nuevo herbicida mostraban un marcado contraste frente a los esquemas tradicionales de manejo. Mientras algunos tratamientos evidenciaban escapes y presencia de raigrás resistente, la maleza que predomina en esa zona, las parcelas donde se aplicó la nueva tecnología mostraban un control total.
La presentación constó de 12 parcelas demostrativas.La presentación constó de 12 parcelas demostrativas destinadas a evaluar diferentes estrategias de manejo de barbecho previo a la siembra de trigo contra raigrás. Los primeros seis tratamientos consistieron en aplicaciones simples, mientras que los restantes incorporaron secuencias de aplicación con un segundo tratamiento aproximadamente 30 días después.
«La mejor estrategia agronómica para el control de raigrás incluye una estrategia secuencial: Una aplicación de 2 litros de glifosato, 2 litros de sulfosato, un litros de Authence y aceite, seguida 30 días después por una aplicación de paraquat más un herbicida residual», explicó Pablo Mainez, del área de Servicio Técnico de Syngenta. «Es un verdadero doble golpe que va a ahorrar aplicaciones, dolores de cabeza y pérdidas económicas”, enfatizó.
Entre 5 y 10 plantas de raigrás por metro cuadrado pueden provocar pérdidas de rendimiento de hasta el 10%.El técnico remarcó que muchos productores actualmente realizan hasta tres intervenciones para lograr controles aceptables, lo que implica mayores costos y, en muchos casos, demoras que terminan alterando fechas de siembra o incluso obligando a cambiar de cultivo.
Según un trabajo de Aapresid citado durante la jornada, entre 5 y 10 plantas de raigrás por metro cuadrado pueden provocar pérdidas de rendimiento de hasta el 10%, mientras que infestaciones de 20 plantas por metro cuadrado pueden generar caídas superiores al 20%.
“Poder probar la tecnología a campo fue algo increíble. Hasta ahora veíamos que estábamos perdiendo control y encontrar un producto nuevo, que además pude seguir desde sus inicios en Inglaterra, genera mucha confianza. Ver que a campo se replica lo mismo que observamos cuando el producto nació es una enorme fortaleza para quien lo va a utilizar”, sostuvo Nicolás Ridley, líder del área de Tecnología de MSU y responsable del establecimiento donde se realizaron los ensayos.
Nicolás Gennaro, gerente de Marketing de Syngenta.Ridley también destacó otra característica diferencial de la nueva tecnología: su rápida degradación en el suelo. “Esta solución tiene una rápida tasa de degradación, lo que permite sembrar cultivos sensibles, como aquellos susceptibles a cletodim o haloxifop, pocos días después de la aplicación sin riesgos de fitotoxicidad. Es una ventaja clave para situaciones de raigrás en trigo o capín en maíz”, explicó.
Expansión de las malezas
La resistencia de las malezas se transformó en uno de los principales desafíos productivos de la agricultura argentina. El caso más emblemático es el del raigrás, con la primera resistencia a glifosato en 2007 y luego fue resistiendo a distintos modos de acción.
Raigrás compite por luz y agua con los cultivos.Maine recordó que actualmente existen 28 especies resistentes a herbicidas en Argentina. “Hoy tenemos un raigrás resistente a glifosato y a tres grupos diferentes de graminicidas. Eso obligó a los productores a incrementar dosis, sumar aplicaciones y modificar estrategias de manejo”, señaló.
El especialista mostró cómo el uso de cletodim, uno de los graminicidas más utilizados, pasó de dosis registradas de 600 centímetros cúbicos a aplicaciones que superan el litro por hectárea. Además, mientras hace algunos años el 80% de su utilización era sobre cultivo implantado, actualmente cerca del 60% se aplica en barbecho.
Las cifras reflejan la magnitud del problema: de 8 millones de litros comercializados en 2018, el mercado pasó a consumir 26 millones de litros en 2025, con proyecciones que superan los 30 millones para 2030.
Salida al mercado
Argentina será el primer país del mundo donde se comercializará Authence. Según confirmó Gennaro, la venta comenzará en agosto de este año, inicialmente enfocada en el control de gramíneas estivales, mientras que la expansión completa de la tecnología se verá durante la campaña 2027.
«Argentina fue el primer país elegido para el lanzamiento y luego seguirá Brasil. Son mercados estratégicos para Syngenta y nuestros datos mostraban que para esta fecha el problema de resistencia iba a alcanzar niveles muy importantes”, dijo.
Pablo Mainez, del área de Servicio Técnico de Syngenta.Según explicó el directivo, el desarrollo de esta tecnología comenzó hace más de una década, cuando el fenómeno de resistencia aún no tenía la magnitud actual. “Hubo gente que hace diez años entendió que este problema iba a crecer y comenzó a trabajar en una nueva molécula capaz de adaptarse a las mutaciones que iban desarrollando las malezas”, destacó.
Uno de los aspectos más novedosos del desarrollo de Authence fue la utilización de herramientas de genómica para comprender los mecanismos de resistencia presentes en las poblaciones de malezas.
Syngenta recolectó muestras de raigrás y gramíneas estivales en distintas regiones del país y las envió a su centro de investigación de Jealott’s Hill, en Inglaterra. Allí se analizaron los perfiles genéticos de las plantas para identificar las mutaciones responsables de la resistencia.
En total se estudiaron 69 poblaciones de raigrás y 162 muestras de gramíneas de verano, como Echinochloa, Eleusine y sorgo de Alepo.
“Analizar el ADN de cada planta permitió identificar qué genes estaban modificados y qué tipo de resistencia conferían. Esa fue la llave para encontrar una solución diferente”, explicaron desde la compañía.