
La felicidad y la libertad suelen aparecer entre los grandes ideales de la experiencia humana. Aunque a menudo se las analiza por separado, diferentes pensadores han señalado que ambas mantienen una relación estrecha y que resulta difícil alcanzar una vida plena sin considerar las dos dimensiones.
En ese marco, el académico español Jesús G. Maestro, profesor de literatura, dejó una reflexión que invita a repensar las prioridades de la sociedad actual: «El problema de nuestra época es que hablamos de felicidad y olvidamos la libertad».
Con esta frase, el docente pone el foco en dos conceptos que suelen presentarse como complementarios. Su planteo sugiere que la búsqueda de la felicidad puede quedar incompleta si no va acompañada de la capacidad de elegir, actuar y desarrollar la propia vida con autonomía.
Aunque no existe una definición única de felicidad, disciplinas como la filosofía y la psicología coinciden en asociarla tanto con el bienestar cotidiano como con aspectos más profundos, como el sentido de propósito, la realización personal y el desarrollo de las propias capacidades. Desde esa perspectiva, la reflexión de Maestro abre el debate sobre cuánto valor se le otorga hoy a la libertad como condición necesaria para construir una vida satisfactoria.
«El problema de nuestra época es que hablamos de felicidad y olvidamos la libertad»: la frase del académico español
Jesús González Maestro explicó que su reflexión busca cuestionar algunas de las ideas que, según él, la sociedad ha aceptado casi sin discusión. Entre ellas, menciona la creencia de que el trabajo por sí solo conduce a la libertad, la asociación entre el consumo y la autoestima, o la idea de que los «likes» en las redes sociales pueden funcionar como un antídoto contra la soledad.
El escritor y profesor español es conocido por su tono provocador y su mirada crítica sobre la cultura contemporánea. Sus obras suelen estar dirigidas a lectores que desconfían de las respuestas simples y están dispuestos a confrontar planteos incómodos. En ese sentido, sostiene que la sociedad actual educa a las personas para adaptarse a determinados modelos de conducta, pero no necesariamente para pensar de forma autónoma ni ejercer plenamente su libertad.
En una entrevista con RAC1, la emisora más escuchada de Cataluña, durante el podcast La fórmula del éxito, González Maestro profundizó sobre esta idea y advirtió que, con el paso del tiempo, la búsqueda de la felicidad fue desplazando a la libertad como uno de los grandes valores de la vida moderna.
«El problema de nuestra época es que hablamos de felicidad y olvidamos la libertad», afirmó. Con esa frase, el académico resumió una de las principales tesis de su pensamiento: la necesidad de recuperar el valor de la libertad individual como condición indispensable para construir una vida auténtica y plenamente consciente.
Para el catedrático, uno de los grandes problemas de la sociedad contemporánea es que la libertad fue perdiendo protagonismo en el debate público y quedó relegada frente a otros conceptos, como la felicidad. Según sostiene, se trata de una palabra cada vez menos presente en el discurso cotidiano, pese a la importancia que tiene para la vida de las personas.
En ese sentido, señala que la libertad suele aparecer asociada a consignas o expresiones de otras épocas, mientras que la felicidad se convirtió durante años en uno de los valores más promovidos por la cultura actual. «La palabra de moda hasta hace muy poco era felicidad», afirmó.
Para González Maestro, esta tendencia puede resultar problemática porque la realidad rara vez coincide por completo con las expectativas. Muchas personas construyen proyectos, deseos y objetivos que pueden sostenerse durante un tiempo, pero que no siempre llegan a concretarse. Cuando la felicidad depende exclusivamente de alcanzar esas metas, cualquier frustración puede provocar una rápida sensación de desilusión o malestar.
Por eso, el académico considera necesario recuperar el valor de la libertad como una condición esencial para el desarrollo personal. A su juicio, la falta de libertad limita la capacidad de elegir y condiciona la forma en que las personas construyen su bienestar. Desde esta perspectiva, alcanzar una vida plena resulta difícil si no existe una posibilidad real de decidir sobre el propio destino.
Para González Maestro, la libertad no es una idea abstracta ni un ideal inalcanzable. Se trata, ante todo, de la capacidad efectiva de elegir y actuar según las propias convicciones, un elemento que considera indispensable para aspirar a una felicidad genuina y duradera.