
El último entrenamiento de la Selección Argentina antes del duelo frente a Cabo Verde en el Mundial 2026 dejó una imagen diferente: Lionel Messi y el presidente de la AFA, Claudio «Chiqui» Tapia, compartieron una charla durante unos 10 minutos pero sin el mate de por medio. Es que, a diferencia de lo que ocurre en la mañana previa a cada partido y que comparten por redes sociales junto a Rodrigo De Paul, esta vez fue con botellas de agua y en el paso entre el gimnasio y el campo de juego del predio de entrenamiento del Inter Miami.
El capitán campeón del mundo, apoyado con sus manos sobre una mesa, habló de frente a «Chiqui» Tapia, sentado justo en el borde del portón de acceso entre un sector y el otro, que era paso obligado para todos los futbolistas y cuerpo técnico de la Albiceleste, antes de ejercitarse.
Vestido de negro, el presidente de la AFA iba saludando uno a uno, pero con la «Pulga» permaneció más tiempo. De hecho, Messi se distrajo y se unió más tarde a sus compañeros, que ya estaban dentro del campo de juego para iniciar la entrada en calor. Metió un sprint rápido para sumarse al habitual juego inicial, que consiste en dar dos toques con la pelota en el aire y pasarla a un compañero sin que se caiga al piso.
«El plantel inició sus labores en el gimnasio del Inter Miami que se extendieron por espacio de veinte minutos y luego, siguieron con la activación en campo de juego en donde realizaron tres estaciones de velocidad y coordinación con un rondo grupal final. Una vez que se retiraron los medios periodísticos presentes, el entrenador se abocó a llevar adelante las acciones estrictamente futbolísticas pensando en el cruce de mañana«, indicó la AFA en su web oficial.
Y completó: «En el cierre del entrenamiento, los asistentes técnicos, Roberto Ayala y Walter Samuel, trabajaron con los jugadores las pelotas detenidas, a favor y en contra».