Himnos cantados. Banderines intercambiados. Un countdown en pantalla gigante próximo a iniciarse. Todo parecía listo en el Hard Rock de Miami. Asomaba el kick-off del que terminaría siendo uno de los partidos más estresantes de la Selección desde la final contra Francia. Pero no podía arrancar. No así: faltaba algo.
Algo que Cristian Romero le pidió a uno de los encargados de la utilería de la Argentina, que raudamente volvió al vestuario para ir en busca de un tesoro que Cuti tenía preparado para la previa y que había quedado olvidado entre bancas, camisetas, vendas y botines.
El defensor cordobés recordó que tenía en el camarín una botellita de agua bendita. Hijo de una familia creyente, fervientemente católica, Romero comprendió que ese paso no podía saltarse. Hubo tiempo justo como para que tanto él como Lisandro Martínez recibieran sus gotitas para tener la bendición para afrontar un nuevo partido juntos en la zaga.
El efecto estuvo en la red: tanto Licha como Cuti convirtieron. De hecho, el de Romero fue el que terminó dándole la victoria definitiva a la Selección y el ticket a la siguiente ronda, donde ahora tocará estar cara a cara con Egipto. Pero, ¿cómo fue todo? ¿Qué dijo el #13 de ese pedido contrarreloj?
Qué dijo Cuti sobre el agua bendita
“¿Qué me olvidé? El agua bendita, me la hice traer por los utileros. La usamos los dos con Lisandro”reveló Cuti una vez finalizado el partido. Un encuentro que pudo jugar luego de dejar atrás la molestia en la rodilla derecha que lo había sacado de la cancha frente a Austria y que lo obligó a parar ante Jordania para estar en condiciones de jugar el mano a mano de 16avos.
Hijo de rosamadre devota que desde chiquito le inculcó a romero la fe cristiana, tal es la ligazón con el catolicismo que su cordón umbilical se encuentra en el Santuario de Alta Gracia, en el Valle de Paravachasca, en Córdoba. “Cuando nació, Cuti sufría mucho de los bronquios”había contado su mamá en diálogo con Olga.
“Él tenía mucho broncoespasmo: era una enfermedad que duró mucho tiempo, que requirió varios años de tratamiento”. Aquello había motivado a la familia a pedirle a la Virgen por la salud del ahora zaguero y símbolo del fondo de la Scaloneta. Bendito sea.
MIAMI (ENVIADO ESPECIAL).

