No fue una noche perfecta. Lejos de eso. Porque Dibu Martínez también tuvo un error de esos que un arquero de su nivel sabe que no puede cometer: el remate de Dan Ndoye se le escurrió por debajo de las piernas y Suiza encontró un empate que llenó de incertidumbre a Argentina. Pudo hacer más en el gol. Pero también dejó una sensación que la Selección venía esperando desde el inicio del Mundial: la de haber recuperado al héroe de Qatar.
Porque una mala respuesta no alcanzó para borrar todo lo bueno que hizo durante el partido. Al contrario. Después de varios encuentros en los que le venían convirtiendo y en los que no había logrado transmitir la seguridad habitual, el arquero volvió a mostrar esa personalidad que tantas veces sostuvo al equipo. Se lo vio firme para salir a cortar centros, decidido para dominar el área y seguro cada vez que tuvo que intervenir.
No fue casualidad. Dibu llegó a esta Copa del Mundo condicionado por la fractura en el dedo anular de la mano derecha . Con el correr de los partidos fue recuperando confianza y, frente a Suiza, dio la impresión de estar mucho más cerca de su verdadero nivel.
En el primer tiempo dejó una acción determinante. Breel Embolo le ganó la espalda a Licha y se iba mano a mano. Dibu leyó la jugada antes que nadie, salió con agresividad y la despejó.
En el complemento apareció cuando Argentina más sufría. Primero le sacó un gran cabezazo a Embolo y, minutos más tarde, controló sin dar rebote un potente remate de Xhaka desde afuera del área. Fue inmediatamente después de esa atajada cuando dejó una de las postales de la noche: levantó los brazos, miró a la tribuna y pidió el aliento de la gente. El estadio respondió y él también. Fue imposible no recordar al arquero de Qatar, ese que se alimentaba del clima y hacía crecer al equipo desde su seguridad.
Después del sufrido cruce con Egipto hizo autocrítica. “Siento que no pude ayudar a mis compañeros”, confesó pese a la clasificación. Frente a Suiza volvió a recibir un gol, es cierto, y uno que seguramente lamentará por mucho tiempo. P ero también volvió a transmitir algo que Argentina necesitaba recuperar: confianza. Esa sensación de que, pese al error, sigue siendo el mejor arquero del mundo.
Y esa es una gran noticia pensando en lo que viene. En semis se viene Inglaterra, un rival que además del morbo de países, será un partido con un condimento especial para un arquero que lleva años defendiendo el arco de Aston Villa en la Premier. Conoce a muchos de ellos y ellos a él. Si Argentina quiere volver a la final, necesitará al Dibu que fue héroe en Qatar. Ayer en Kansas mostró algunas señales …
