Algo le vio Lionel Scaloni a Tomás Arandapero en todo sentido. Lo vio con condiciones de acompañar al plantel de la Selección a la gira previa del Mundial y hasta lo hizo debutar con la celeste y blanca. Y también le sacó la ficha, porque el pibe -en su atrevimiento- tiene una costumbre que la mantiene en la escena que sea. Y el DT de la Scaloneta le sacó la ficha.
«Chicle», así lo bautizó el entrenador al chico de Bocaen alusión a que siempre juega con la goma de mascar entre sus dientestal vez señal de cómo canaliza los nervios. Y así se lo vio en su primera aparición pública desde que volvió de semejante experiencia.
La 10 pegada
Porque el chicle no lo abandonó, ni aún con la responsabilidad que le dio el Vasco Arruabarrena de no sólo ser el principal generador de juego sino que -desde el partido con Sarmiento- Aranda lleva la 10 de Boca. Y eso no es una cuestión de engolosinarse, al contrario: si de algo le puede servir su vicio es -quizá- para dejársela pegada y no sacársela más.





