
El tránsito por la avenida Corrientes, por la 9 de Julio, ya se asemeja al caos habitual. El Obelisco vuelve a ser, simplemente, un ícono porteño carente de vallas, botellas rotas, gases lacrimógenos y fanáticos trepados a los semáforos. La vuelta a la rutina se hace despiadada. En Baires y en todo el país. Hasta los haters transfronteras regresan a su cucha aún con las yemas humedecidas de veneno porque el mundo, lógico, sigue dando vueltas. México comenta las victorias de Mohamed, Almeyda y Larcamón en el arranque de su Liga; en Brasil aún se esconde el caso del árbitro que, hace días en Belo Horizonte, denunció a un hincha por gritarle desde la tribuna “negro” y “macaco”; Uruguay está con un paro de futbolistas por la agresión policial a un jugador de Rentistas en la B; y Chile disfruta todavía de los goles del argentino nacionalizado Zampedri, quien jugara para La Roja las Eliminatorias de una Copa del Mundo que padeció por TV. En fin… Igual, nosotros tenemos otra deuda interna. Igual, nosotros tenemos otro duro a regreso a La Nuestra. A nuestra realidad.
Mientras se agitaba la bandera de Malvinas, también se agitaba la bronca puertas adentro. Ni hablar de los hinchas de Estudiantes y de Independiente Rivadavia, quienes debieron postergar sus viajes ya pagos a Córdoba, desde La Plata y Mendoza, para ver la final de la Supercopa Argentina por un festejo incierto; o de los golpeados fanáticos del Ascenso a los que le reprogramaron la fecha por las dudas. El post también fue feíto: minutos después del golpazo español, algún tuit oficial de Primera levantaba polvareda por omitir en su imagen a un tal Messi… Las miserias, se anticipa, no se detendrán. Este martes, con Tigre en Montevideo, reaparecerán los argentinos en la Copa y el jueves iniciará el Clausura con sus míticas dos zonas de 15 y la mar en coche. Volveremos a hablar del VAR, de los arbitrajes insólitos y virales del Federal, de las desventuras de Riestra y Barracas, de allanamientos y de otras yerbas. Pero todo pasa. En apenas 1418 días tendremos Mundial en casa.