
Las proyecciones internacionales anticipan un crecimiento sostenido en el consumo y la demanda de productos lácteos a nivel mundial. Este viento a favor en el nuevo mapa productivo, representa una importante oportunidad para el sector lechero argentino si sabe aprovecharla. Para eso, debe sortear algunos desafíos y realizar varias transformaciones.
Representantes de la cadena, investigadores y dirigentes debatieron sobre esto en la charla “El desafío del desarrollo del sector lechero argentino” que tuvo lugar en la Expo Rural de Palermo.
Según los analistas presentes, en Argentina la oferta tiene potencial para crecer, cubrir la demanda y pasar de un esquema “defensivo” a uno de crecimiento.
“Cada vez más actores internacionales vuelven a prestar atención a Argentina, uno de los pocos países con capacidad real de expansión y potencia para aumentar su producción de leche”, destacó Andrea Lendewig, directora de Investigación y Desarrollo del IFCN Dairy Research Network, una red de investigación global sobre lechería.
La especialista aseguró que, de cara a la próxima década, la oportunidad está en el mundo. “Para 2035 habrá más personas y más consumo lácteo, pero menos tambos y menos oferta global”, sostuvo.
A su turno, el economista Jefe de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Ezequiel de Freijo, instó a “sumarse al desafío de producir más leche” y se refirió a cómo desarrollar la cadena. En este sentido, indicó que el lechero es un «negocio de expectativas”, vinculado con reclamos históricos de los productores tales como reconocer la calidad composicional de la leche, construir sistemas de pago que reconozcan el mérito, generar información transparente y construir espacios de comunicación simétrica.
En relación con la competitividad del sector, los analistas señalaron que está «descuidada». Lendewig consideró que “la Argentina no es una industria rota, sino incompleta”. Para Freijo, esto se debe, entre otras cosas, a las reiteradas crisis de rentabilidad y a la postergación de la apertura al mercado mundial del sector.
“La productividad comienza mucho antes de incorporar la tecnología: comienza con que el negocio sea rentable. Argentina se la pasó haciendo resiliencia por más de 20 años y perdió el foco para solucionar temas de fondo, capitalizarse y ser eficiente”, evaluó el economista.
Al respecto, Guillermo Pérez Mazás, gerente comercial de Gloria Argentina S.A. -compañía que hoy controla la firma Saputo- señaló: “Se avizora un mercado limpio y competitivo. Es muy virtuoso que haya jugadores fuertes que busquen innovar continuamente”.
Otros de los temas pendientes, según Freijo, se encuentran en el marco de competencia: la formalización, la infraestructura, el sistema tributario, los caminos rurales y las vías de financiamiento. Sobre estas deudas, debatieron luego los integrantes de la Mesa de Enlace Láctea, Justo Brave (SRA), José Luis Volando (Federación Agraria Argentina), Pablo Riva (Confederaciones Rurales Argentinas) y Javier de la Peña (Coninagro).
“El modelo cambió y la lechería argentina tiene una oportunidad que hace años no tenía. Ahora nos toca reconstruir las instituciones, repensar el modelo de negocio y poner en marcha el proceso de modernización que permita capitalizar para aprovechar esta nueva etapa”, concluyó de Freijo.