
A los 13 años, los adolescentes suelen asistir a la secundaria, sin otras obligaciones más allá que el deber escolar. Pero, por supuesto, existen excepciones y una de ellas es Van-Houston McMillion, quien ya pisó la universidad. De hechoe, se convirtió en el estudiante más joven en inscribirse en el Calhoun Community College de Alabama, Estados Unidos.
«Su historia es más que notable. Es un poderoso recordatorio de lo que se puede lograr cuando el talento se combina con la oportunidad y se apoya con intención, motivación y el entorno educativo adecuado», escriben desde la universidad.
Su familia cuenta que siempre mostró interés por el conocimiento y por aprender. Tomará las clases Composición en Inglés I, Seminario para Estudiantes de Primer Año, Álgebra Universitaria Intermedia, Álgebra Precalculus y Apreciación Musical para luego comenzar sus estudios para obtener un título de Asociado en Ciencias en Educación General con especialización en Química.
Con solo dos años McMillion ya era capaz de identificar letras y pronunciar palabras con claridad. Al tiempo comenzó a leer los carteles en voz alta y ya sentía atracción con los documentales científicos y formulaba preguntas sobre sistemas sociales.
“Siempre supimos que era curioso e inteligente, pero no nos centramos en su gran capacidad. Nos centramos en alimentar su pasión por el aprendizaje”, dijo Emma-Sara, su mamá.
El niño fue educado en el hogar. Se enfocó en la adquisición del conocimiento y no así en la memorización, dándole gran importancia a los conceptos avanzados.
Para evaluar su nivel de desarrollo realizó el Scholastic Assessment Test (SAT, por sus siglas en inglés) para la admisión a la universidad. Tras obtener altos puntajes sus padres coincidieron en que estaba listo para niveles más avanzados.
Su admisión en el ámbito universitario no fue convencional: a la hora de elegir la facultad sus padres consideraron su madurez emocional, su estilo de aprendizaje y sus aspiraciones a largo plazo. Y dialogaron por mucho tiempo con la institución para no perder de vista estos objetivos.
“Sabíamos que necesitaba una universidad que lo desafiara académicamente y que, al mismo tiempo, ofreciera el apoyo y la flexibilidad necesarios para un joven estudiante. Calhoun destacó no solo por sus sólidos programas sino también por la calidez y la dedicación de todos los que conocimos», confió su madre.
Desde la universidad agradecieron y destacaron la presencia del joven estudiante dentro de su institución. “Es un honor para Calhoun formar parte de su trayectoria, y nos enorgullece ofrecer un lugar donde estudiantes de todas las edades puedan prosperar y sentirse valorados”, expresó su director.
Sostuvieron que la universidad se adapta a las necesidades de sus estudiantes y que eso es exactamente lo que hicieron con Van-Houston. Aunque es joven, aporta una disciplina y una perseverancia que inspira a todos allí. Desde Calhoun demuestran un gran entusiasmo por ayudarlo a alcanzar sus metas y, al mismo tiempo, apoyar su desarrollo académico y personal.
Los éxitos de McMillion comenzaron mucho antes de su ingreso temprano a la universidad. A sus 9 años publicó The Laws of Thermodynamics: The Quick Guide, un breve manual didáctico que explica física avanzada con un lenguaje simple y claro para comprender las leyes de la termodinámica.
La mamá del niño sostiene que su hijo «tiene los pies sobre la tierra», es amable y que no se cree superior a los demás.
Tiene muy claro que no pretende quedarse bajo la etiqueta del «niño más joven en…» y comenzará a indagar en problemáticas del mundo real, iniciar negocios y estudiar sistemas en profundidad para mejorarlos.
Uno de sus mayores objetivos para los próximos años es encontrar la cura contra el cáncer. “Creo que el sueño de todo científico es curar el cáncer, y pienso que los productos farmacéuticos serían una excelente manera de lograrlo”, declaró.