Hay veces que las palabras sobran. Que una imagen es más clarificadora que cientos de palabras… Eso fue lo que pasó este miércoles por la noche en La Plata, en la nueva derrota de Riverla tercera en fila en el segundo semestre de la temporada. La reacción de Eduardo Coudet fue un fiel reflejo del duro presente del Millonario.
El Chacho recibió el tercer golpe en fila. Ya venía de quedar eliminado de la Copa Argentina ante Aldosivi, y en la primera fecha del Torneo Clausura cayó de local ante Barracas Centralque jamás había ganado en el Monumental en su historia.
Apenas vio que Alexis Steimbach ganó de cabeza entre los centrales y mandó a guardar la pelota, el entrenador giró para mirar hacia su banco de suplentes, bajó la mirada y guardó sus manos en los bolsillos. Enseguida se acercó Ariel Broggi para charlar, aunque ya no quedaban cambios.
Además, las cámaras de la transmisión tomaron al DT, con el gesto muy serio y terminó de observar el partido con sus brazos cruzados. T ras el silbatazo, saludó a Ariel Pereyra y se fue rumbo al vestuario visitante.



