
“En mi vida profesional, soy maestro de escuela, pero la música es lo que más me ha marcado en la vida”, explica Juanma Rodríguez Santiago, que nunca decía su edad hasta que cumplió 60 años el pasado 1 de enero. “Compuse mi primera canción con 8 años, toqué la bandurria en una tuna y comencé con solo 10 con la guitarra; veía a la banda en mi pueblo y alucinaba”, explica. “Puede que me venga de sangre: mi padre tocaba el laúd y mi abuelo, al que no conocí, cantaba flamenco en los bares”, rememora el profesor, afincado en Madrid. Por su voz nasalizada lo apodaron Dylan Segundo. Está convencido de que la pulsión musical es algo que lo acompaña desde su nacimiento, que “le viene de fábrica”. “No lo he elegido, sino que está en mí, y lo necesito a nivel espiritual”, añade, asegurando que sigue con la misma intensidad que con 20 años.
Hizo la mili cuando ya había cursado los estudios de magisterio, trabajó como camarero de fin de semana en bodas y estuvo a punto de quedarse en el mundo de la hostelería, pero su madre lo convenció de ser maestro. Como todavía no existían las oposiciones de música, se presentó a las de educación física, y quedó de número dos en su especialidad en Madrid. “Primero estuve en una escuela hogar en Albacete, mi primer trabajo de profe, allá por el 94; después, a Alcalá de Henares, y finalmente recalé en Madrid capital, donde llevo un cuarto de siglo”, apunta. Confiesa que es el profe más hablador del claustro y que siempre ha tenido mucha conexión con los niños. “Lo doy todo por ellos”, asegura.
“He tenido unas cuatro bandas, y siempre he buscado músicos que se adapten a mi estilo de componer. Ahora me está ayudando con la guitarra y la parte técnica de la grabación el antiguo guitarrista de uno de los grupos que formé en el pasado, llamado 40 ladrones”, explica Juanma. Dice que, aunque sueña con que algún día suene la flauta del éxito, para él lo importante es el placer de tocar y de crear. “Mi historia es la de muchos babyboomers que siempre han hecho arte por el arte, aunque solo hayan conseguido ser conocidos a nivel local”, relata. Suma un total de 40 o 50 canciones publicadas, que se dice pronto, y ha podido codearse con músicos que han tocado con Enrique Morente o Lagartija Nick.
“Ahora estoy haciendo rock noventero con reminiscencias argentinas, algo que no se hace mucho en estos momentos en España”. Está terminando cinco canciones en el estudio, y pensando si sacará un disco en formato corto o largo. “Quiero sacar un buen producto”. Se considera mucho mejor músico. “He mejorado con la edad, como los buenos vinos”.
En cuanto a las plataformas digitales, se quitó de las redes sociales hace un par de años porque le parecían muy superficiales, y solamente conserva su canal de YouTube, donde experimenta con el vídeo de forma artística y comparte algunos de sus temas. “Otro de mis hobbies es reseñar restaurantes; soy muy gourmet. Hace poco estuve en un japonés y leyeron mi reseña 5.000 personas. Pongo frases cortas, pero doy en la diana”.
¿Cómo es la rutina de Juanma? Pasa toda la mañana impartiendo clases de educación física y llega a su casa al mediodía. “Soy muy minucioso y muy ‘profesor’ también en mi tiempo libre, por lo que divido mi tarde en porciones para que me dé tiempo a hacer de todo”, relata. Dedica un par de horas vespertinas a la música y otro buen rato al billar americano, otra de sus grandes pasiones. “Tengo una mesa en casa y también voy a una sala que hay en mi barrio”. Eso sí, le gusta jugar, pero no competir. Entre el taco y la tiza del billar y las cuerdas de la guitarra, se le pasan los días volando.
Reconoce que tiene ganas de jubilarse para dedicar todo su tiempo a la música. “Ahora ya no me duele decir mi edad: antes nunca la revelaba porque siempre me echaban menos. Parece que estaba esperando a los 60 para gritarlo en alto”, explica. En los últimos tiempos también se ha animado con las versiones. “Me animo con Manolo Escobar, Elvis Presley, Raphael, Frank Sinatra o Simon & Garfunkel, y hago conciertos en bares. Yo me lo guiso y yo me lo como: llevo el ampli y la guitarra, y solamente pido los gastos”. Su obsesión para los próximos años es componer. “A veces me pasa que estoy soñando con música o con alguna letra y entonces me despierto y, aunque sean las cuatro de la mañana, cojo y grabo algo en el móvil”.
Su consejo para cualquiera que se enfrente a la sexta década es que den gracias a la vida. “Que vuelvan al presente, que disfruten de abrir los ojos cada mañana; no hacen falta grandes cosas, yo paseo mucho bajo los árboles y en esa quietud me encuentro conmigo mismo. Ponerte un disco, tomarte una caña tranquilamente en el bar de abajo. La felicidad está en los pequeños placeres y en las cosas sencillas”, asegura.
También considera indispensable la aceptación de los cambios vitales. “Te vas transformando, hoy no eres el de ayer, y sabes que llegará el día que te vayas. Aceptar que todo es efímero te ayuda a vivir mejor, con humildad y con tranquilidad. Un jueves cualquiera en tu casa puede ser un gran día”, asegura Juanma Rodríguez Santiago, al que la música acompañará hasta el fin de sus días. “Los 60 están siendo mi etapa más dulce”, sentencia.
Andrea Núñez-Torrón Stock