
El mercado financiero argentino ingresa en agosto con una hoja de ruta marcada por la intervención oficial y la resurrección de las ganancias en moneda local. Tras un julio que puso a prueba la templanza del equipo económico, el escenario de carry trade se consolidó gracias a un Banco Central (BCRA) que decidió priorizar la paz cambiaria por sobre la acumulación de reservas, al fijar un límite concreto para el tipo de cambio en todas sus cotizaciones.
Según el último informe de GMA Capital, «Julio se despidió con la vuelta del carry trade, el techo psicológico del dólar en $ 1.500″. Con el «contado con liqui» prácticamente sin cambios durante el mes pasado (apenas subió un 0,2%), la renta variable y los instrumentos CER se llevaron el podio, con rendimientos en dólares que los soberanos, afectados por el contexto global, no pudieron replicar.
Para los inversores que buscan cobertura, el escenario de agosto sigue habilitando la ventana de ganancias en moneda dura a partir de instrumentos en pesos. Desde LCG señalan que la estrategia de arbitraje sigue siendo rentable: «Desarmar hoy una posición en dólares para comprar el instrumento en pesos y cubrirse vendiendo futuro de dólar sigue dejando un rendimiento positivo en moneda dura, entre 0,1 y 0,6% de tasa efectiva mensual (TEM ) según el plazo».
Un dato clave para este mes es el cambio en la forma de la curva de tasas. En los últimos días de julio, la curva se invirtió, con el tramo corto subiendo de forma pronunciada hacia niveles de entre 0,4% y 0,6%, mientras que el tramo largo se mantuvo estable. Esto genera un incentivo adicional para quienes buscan retornos rápidos en instrumentos sintéticos.
Los analistas advierten que estos rendimientos estuvieron respaldados por una presencia activa del Banco Central en el mercado de futuros para mantener «barato» el seguro de cambio. Según los datos de LCG, el posicionamiento vendedor (short) de la entidad que conduce Santiago Bausili saltó de US$ 492 millones en junio a aproximadamente «US$ 1.490 millones en lo que va de julio».
Esta intervención busca que «los rendimientos de este sintético, y de otros, se mantengan en terreno positivo», fomentando así la oferta de divisas y conteniendo la demanda. No obstante, los analistas advierten que esta calma tiene un costo: la prioridad oficial se desplazó a contener el tipo de cambio, incluso si eso implica ralentizar la acumulación de reservas.
Para este mes, la estrategia para los «carry traders» estará atada a las señales que ofrecerá el Gobierno. En este sentido, un informe de la consultora Qualy destacó cómo la comunicación oficial puede alterar los planes de los brókers. Las declaraciones sobre una potencial corrección del tipo de cambio hacia los $ 1.800, el llamado «Efecto Ravier», generaron malestar en Economía y «llevaron a algunos operadores a deshacer posiciones de carry trade» durante julio.
A pesar de este traspié discursivo, el Gobierno apuesta a que el ancla de agosto sea institucional. El reciente envío al Congreso de la reforma de la Carta Orgánica del BCRA busca «blindar su independencia» y «prohibir el financiamiento monetario del sector público».
Los analistas coinciden que este mes el atractivo del carry trade seguirá vigente siempre que el costo de la cobertura en futuros se mantenga bajo y el programa financiero sea percibido como consistente por el mercado. Mientras el Central mantenga el techo de los $ 1.500 con el uso de bancos públicos y futuros, los pesos seguirán siendo, por ahora, el refugio preferido de la City.