
La depresión suele interpretarse como un trastorno relacionado principalmente con factores emocionales, psicológicos o experiencias personales. Sin embargo, distintas investigaciones han señalado que el funcionamiento del organismo también puede intervenir en el equilibrio mental.
En ese sentido, el médico Sebastián La Rosa, especialista en longevidad y medicina funcional, plantea en un video de su cuenta de Youtube que algunos cuadros depresivos podrían estar vinculados con alteraciones físicas como inflamación, déficits nutricionales o cambios en la microbiota intestinal.
El especialista sostiene que antes de atribuir un episodio depresivo únicamente a causas psicológicas resulta importante analizar otros factores del cuerpo que pueden influir en la actividad cerebral. Según explica, determinados desequilibrios internos pueden afectar procesos relacionados con el estado de ánimo, la energía y la capacidad de concentración.
Añade que «Hay muchas causas de depresión que pueden ser físicas», al referirse a la posibilidad de que existan componentes biológicos detrás de algunos casos. Entre ellas menciona la inflamación elevada en el organismo, especialmente cuando tiene impacto sobre el sistema nervioso central.
En este sentido, el médico señala que ciertos hábitos alimentarios, intolerancias o alergias mantenidas en el tiempo pueden favorecer procesos inflamatorios que terminen afectando al bienestar emocional. La explicación, según plantea, se encuentra en la relación constante entre el cuerpo y el cerebro.
La Rosa también advierte que el concepto de depresión engloba situaciones diferentes y que no todos los estados de tristeza responden al mismo origen. Por ese motivo, considera necesario evaluar cada caso de manera individual para comprender qué factores pueden estar influyendo en los síntomas.
Uno de los puntos centrales de su análisis es el papel de la vitamina B12, un nutriente fundamental para el correcto funcionamiento del sistema nervioso, la formación de glóbulos rojos y la producción de energía.
Cuando los niveles son insuficientes, pueden aparecer manifestaciones como cansancio persistente, hormigueos en manos y pies, dificultades cognitivas, problemas de memoria, alteraciones del equilibrio o sensación de lentitud mental.
El especialista explica que una deficiencia de vitamina B12 también puede relacionarse con cambios en el estado de ánimo. En algunos casos, la «niebla mental» y las dificultades para concentrarse pueden mejorar cuando se corrige el déficit nutricional responsable de esos síntomas.
Además de la vitamina B12, La Rosa destaca la importancia de revisar otros elementos relacionados con la salud general. Entre ellos menciona los niveles de vitamina D, la presencia adecuada de ácidos grasos omega-3 y el estado de la microbiota intestinal.
Sobre este último aspecto, el médico señala que una alteración en las bacterias intestinales podría afectar la producción de serotonina, un neurotransmisor asociado con la regulación emocional y la sensación de bienestar. Por este motivo, considera que la salud digestiva forma parte del análisis integral de los trastornos relacionados con el ánimo.
En relación con la vitamina B12, el especialista recomienda priorizar fuentes alimentarias como hígado, carnes, pescado, aves, huevos y productos lácteos. En personas que siguen dietas vegetarianas o veganas, señala que puede ser necesario recurrir a alimentos fortificados o suplementos cuando exista riesgo de déficit, siempre con seguimiento profesional.
Así, este enfoque propone mirar la depresión desde una perspectiva más amplia, donde los factores emocionales y físicos pueden interactuar y formar parte de una misma explicación.