
SACRAMENTO, California, EE.UU. (AP) — La abogada Kamalpreet Chohan pasó el dedo por una lista de 57 nombres de personas programadas para comparecer durante una mañana de audiencias en el tribunal de inmigración en la capital de California y señaló una ausencia evidente.
“Ninguna de estas personas está representada”, manifestó.
Chohan es la coordinadora de un programa que envía abogados voluntarios a los tribunales de inmigración para asistir a personas sin representación y ayudarlas a orientarse en el complicado sistema legal, donde lo que está en juego es un futuro en Estados Unidos o la deportación.
Comparecer sin abogado abre un riesgo aún mayor bajo la segunda administración del presidente Donald Trump, con los tribunales desempeñando un papel clave en su agenda de deportaciones masivas. Los tribunales están denegando asilo cada vez más, agentes de deportación han arrestado a inmigrantes en los pasillos de los tribunales, el gobierno ha abarrotado las salas para reducir los atrasos y ha acortado el tiempo de anticipación de las audiencias, lo que ha llevado a que algunas personas las pierdan.
Los datos muestran que la representación legal puede ser vital para ganar en los tribunales, pero muchos inmigrantes, incapaces de pagar un abogado privado o de encontrar uno pro bono, se abren paso por el sistema sin un abogado a su lado.
“La gente entra al tribunal de inmigración sin saber qué está pasando. Sale sin saber qué está pasando. Y cuando hay un abogado presente”, dijo Chohan, “es de muchísima ayuda”.
Los inmigrantes no reciben un abogado, pero la ayuda legal marca la diferencia A diferencia de los tribunales penales, en los tribunales de inmigración no hay un abogado garantizado.
Los inmigrantes tienen que contratar uno a un costo de miles de dólares o esperar conseguir representación de alguna de las organizaciones sin fines de lucro que asisten a inmigrantes de bajos ingresos. Pero las listas de espera en esas organizaciones son largas, y en muchas partes del país simplemente no hay tantos abogados de inmigración.
De los aproximadamente 3,2 millones de casos de deportación pendientes actualmente en los tribunales de inmigración de Estados Unidos, las personas en el 52% de esos casos no tienen abogado, según un análisis de datos de tribunales de inmigración realizado por el Vera Institute of Justice, un centro de estudios.
Un estudio del Congressional Research Service de 2024 encontró que solo el 19% de las personas que no tenían abogado obtuvieron asilo u otra vía para permanecer en Estados Unidos. Entre quienes sí tenían abogado, el 47% tuvo éxito.
“Contar con un abogado es sumamente crucial para poder navegar el sistema con éxito”, afirmó Adriel Orozco, del grupo de defensa American Immigration Council.
Chohan comentó que con frecuencia se encuentra con personas que han sido estafadas por abogados o por personas que se hacen pasar por abogados, que les quitan dinero, pero no hacen nada por su caso.
“Le voy a dar una lista de abogados que son gratuitos y que hemos evaluado”, le dijo a un hombre que contó que lo estafaron. “Tienen listas de espera largas, pero aun así debería preguntar”.
Más tarde, al hablar con The Associated Press, el hombre describió cómo salió de Guatemala después de ser amenazado por pandillas y llegó a Estados Unidos en 2024 para solicitar asilo. Desde entonces, señaló, ha hecho todo lo que le han pedido mientras intenta llegar a fin de mes, pintando casas ocasionalmente. Gastó 4.500 dólares en un abogado que al final no hizo nada para ayudarlo, aseguró.
“Resultó ser un estafador”, relató el hombre, que no quiso ser identificado por temor a poner en riesgo su caso. Le preocupa lo que viene en el tribunal después de que el juez le advirtió que podría ser deportado. Reconoce que no sabe qué hacer.
Un día sin parar de consultas con clientes, yendo y viniendo del tribunal Afuera del edificio de Sacramento donde funciona el tribunal hay una larga fila de inmigrantes esperando citas con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) que está en el mismo edificio. Voluntarios de un grupo local de resistencia anti-ICE están listos para ayudar.
Arriba, dos jueces de inmigración están en el estrado. Uno escucha los casos individuales en profundidad de inmigrantes que tienen solicitud de asilo.
El otro juez tiene el calendario maestro, donde decenas de inmigrantes comparecerán en audiencias breves orientadas a asegurarse de que su caso esté listo para pasar al siguiente paso.
Carteles pegados con cinta en la pared recuerdan a la gente que no debe grabar video ni audio dentro del complejo del tribunal. Un guardia se asegura de que nadie merodee en los pasillos. La mayoría de las personas sostiene fajos de papeles que documentan sus casos.
Después de que los inmigrantes entran a la sala para sus audiencias, la jueza Susan Phan presenta a Chohan y describe los servicios que ofrece su organización.
“No están obligados a reunirse con ella, pero es una oportunidad poco común que tengamos a alguien ofreciendo su tiempo como voluntaria”, indicó Phan antes de iniciar el trabajo del día.
La necesidad de una solicitud de asilo detallada Chohan, que trabaja con el California Immigration Project, comienza cada audiencia en la sala del tribunal. Lleva una tabla con sujetapapeles para tomar notas, copias adicionales de formularios y una caja de libros para los niños inquietos que asisten al tribunal con sus padres. Pasa la mayor parte del tiempo en la sala de espera, hablando con inmigrantes después de sus audiencias y revisando sus documentos para precisar qué más necesitan.
Al hablar con un joven de México, le pide ver su solicitud de asilo y señala que el juez había indicado que no era tan detallada, explicó a través de uno de los traductores voluntarios de la organización.
La organización realiza con frecuencia clínicas para ayudar a los inmigrantes a llenar su solicitud de asilo. Chohan dijo que le avisará cuándo será la próxima.
Otra mujer, que sostenía un montón de documentos, estaba allí con su hijo y quería asegurarse de que sus hijos pudieran ir con ella si la deportan. Chohan también le explicó qué esperar en su próxima audiencia de asilo y dijo que la organización le enviará una guía para presentar la solicitud.
Chohan señaló en los formularios los lugares donde las personas deben dar respuestas o responder con más detalle. Está bien escribir “ninguno”, pero les aconseja no dejar casillas en blanco.
Todo lo que se presente en español debe ir acompañado de una traducción al inglés que debe hacer una persona, no un traductor automático en línea. Deben presentarse copias de cada una de las páginas del pasaporte. Los documentos deben enviarse dos semanas antes de la audiencia del solicitante para que el juez pueda revisarlos.
Una y otra vez, Chohan recuerda a los inmigrantes que descarguen su comprobante de que pagaron la tarifa de 102 dólares de la solicitud de asilo para poder presentarlo ante el tribunal.
Chohan comentó que muchos de estos procedimientos y formularios se explican en el tribunal, pero todo ocurre tan rápido y los inmigrantes escuchan a través de un traductor pero no siempre entienden lo que está pasando.
“Muchas veces, cuando entran a la corte, simplemente están contentos de que ya salieron del tribunal y de que no los están arrestando”, señaló.
Un sistema de tribunales de inmigración en cambio Chohan ha sido testigo de la agitación en los tribunales de inmigración durante el segundo mandato del presidente republicano Donald Trump.
Estuvo en los pasillos del tribunal el verano pasado cuando agentes del ICE esperaban para arrestar a inmigrantes después de sus audiencias. A inicios de este verano observó cómo el gobierno empezó a realizar “mega masters”, audiencias con decenas de demandados a la vez que buscan despejar el atraso, pero que han creado caos.
Chohan dijo que no hay suficientes abogados pro bono en el área de Sacramento para ayudar a todos los que necesitan uno, por lo que el programa “Abogado del Día” suele ser la siguiente mejor opción. Considera que todos deberían tener acceso a un abogado.
Hasta que llegue ese día, afirmó, el programa “ayuda a cerrar esa brecha”.