Los protectores solares en formato stick viven uno de sus mejores momentos. Son cómodos, caben en cualquier bolso, permiten reaplicar el protector sin mancharse las manos y resultan especialmente prácticos sobre el maquillaje o cuando pasamos muchas horas fuera de casa. Pero esa facilidad de uso también puede dar una falsa sensación de seguridad.
“Los sticks solares protegen igual que una crema, pero casi nadie los utiliza correctamente”, advierte la dermatóloga Anna Puigdollers. La especialista asegura que el problema no está en la fórmula, sino en la cantidad que aplicamos. “Los solares en stick protegen igual que una crema, sí, pero solo si los usas bien”, explica. “Creo que el error más frecuente es que la mayoría aplica muy poca cantidad”.
El error que hace que la protección sea mucho menor. Foto: IG/dra.annapuigdollersEl error que hace que la protección sea mucho menor
Cuando compramos un protector solar SPF 50 damos por hecho que obtendremos ese nivel de protección. Sin embargo, ese número solo se consigue cuando se aplica la cantidad de producto con la que se realizan los ensayos en laboratorio. Con los sticks, precisamente por su formato sólido, resulta muy fácil quedarse corto.
“Para conseguir la fotoprotección SPF que pone el envase no basta con aplicarlo una sola vez”, explica Puigdollers. Y añade: “Los estudios sugieren que para alcanzar ese nivel de SPF hay que realizar como mínimo cuatro pasadas sobre la misma zona, e incluso algunas fuentes hablan de más”.
En otras palabras, deslizar el stick una única vez por la frente, la nariz o las mejillas no garantiza que la piel esté recibiendo la protección indicada en el envase. La diferencia entre una aplicación rápida y otra correctamente realizada puede traducirse en una protección sensiblemente inferior.
Para la dermatóloga, la respuesta depende del momento. Foto: IG/dra.annapuigdollersEntonces, ¿es mejor una crema solar?
Para la dermatóloga, la respuesta depende del momento. “Como fotoprotector principal, sigo prefiriendo la crema. El stick me encanta para retocar, pero es fácil quedarse corto”. Las cremas permiten repartir una cantidad más homogénea de producto y facilitan cubrir toda la superficie del rostro, por lo que siguen siendo la mejor opción como primera aplicación del día.
En cambio, los sticks se convierten en un gran aliado cuando llega el momento de reaplicar la protección, algo que los dermatólogos recomiendan hacer cada dos horas si existe exposición solar continuada o después del baño, de sudar intensamente o de secarse con la toalla.
El mejor momento para utilizar un stick solar
Precisamente ahí reside su mayor ventaja. Gracias a su formato compacto, los sticks permiten reaplicar el protector de forma rápida y limpia:
Sobre el maquillaje sin necesidad de extender una crema.
Durante una jornada de trabajo o mientras paseamos por la ciudad.
En la playa o la piscina entre baño y baño.
Durante actividades deportivas al aire libre.
En excursiones o viajes, cuando no resulta cómodo llevar un envase grande.
Además, al no derramarse y ocupar muy poco espacio, se han convertido en uno de los fotoprotectores favoritos para llevar siempre encima.
No todos los sticks ofrecen las mismas prestaciones. Foto: IG/dra.annapuigdollersCómo elegir un buen stick solar
No todos los sticks ofrecen las mismas prestaciones. Anna Puigdollers recomienda fijarse en varios aspectos antes de comprar uno. Lo ideal es optar por un producto con SPF 50+, filtros solares de amplio espectro frente a los rayos UVA y UVB, buena resistencia al agua y al sudor y una textura agradable que invite a reaplicarlo con frecuencia.
“Mis favoritos son aquellos que no huelen a crema solar, incorporan filtros de alta calidad, resisten bien el sudor y no dejan sensación pegajosa al aplicarlos”, explica la especialista. La experiencia cosmética, recuerda la dermatóloga, también influye en la constancia con la que utilizamos un fotoprotector.
Los sticks con color también tienen ventajas
En los últimos años han aparecido además sticks solares con color que, además de proteger frente a la radiación ultravioleta, ayudan a unificar el tono de la piel. Algunos incorporan ingredientes despigmentantes que pueden resultar interesantes para proteger pequeñas manchas, melasma o cicatrices mientras contribuyen a mejorar su aspecto con el paso del tiempo. Además, al aportar pigmentos, ofrecen una protección complementaria frente a la luz visible, especialmente interesante en personas con hiperpigmentaciones.
Porque, al final, el mejor protector solar no siempre es el más caro ni el más viral, sino aquel que utilizamos en la cantidad adecuada y reaplicamos con la frecuencia necesaria. Los sticks han demostrado ser un excelente aliado para hacerlo más fácil, siempre que recordemos la recomendación de Anna Puigdollers: una sola pasada no basta.