Modificaciones de Sleaford vuelven a la palestra tres años después de Reino Unido sombrío, con su colección de canciones más rica, variada y también más accesible. El dúo de Nottingham continúa ejerciendo como cronistas incómodos de un presente que ya no distingue entre lo que amenaza de lo que nos acompaña. Siguen haciendo gala de un compromiso que nos hace arquear la ceja si recordamos su espantada de La Riviera cuando alguien les lanzó un pañuelo palestino y se ofendieron porque «ellos son músicos y no entienden de esas cosas y no les gusta que les obliguen a tomar partido«.
Jason Williamson y Andres Fearn parece que no han olvidado el incidente, que asoma en uno de los singles previos a este La desaparición del Planeta X«Megaton», donde critican la guerra abiertamente y repiten eso de «tomar partido». Estamos ante un trabajo que no busca el golpe inmediato, sino que avanza como un inventario de frustraciones contemporáneas, desde la alienación digital hasta la erosión de la identidad de clase, siempre filtradas por la lengua afilada y profundamente británica de Williamsonque en lugar de refugiarse en el nihilismo, confronta el colapso social en el que vivimos.
Un disco en el que renuncian en parte a la aspereza que los ha definido desde sus inicios. Hay rabia, pero también cansancio, ironía y una voluntad clara de explorar nuevas formas expresión. La risa aterradora de Gwendoline Christie en el arranque de “The Good Life”, introduce una tensión casi teatral acompañada por el contraste que aportan gran especial. A partir de ahí, las canciones se suceden como viñetas corrosivas: “Double Diamond” recupera el pulso seco y marcial clásico del dúo, mientras “Elitest G.O.A.T.”, junto a Aldous Hardingjuega con un poso glam que se ríe de este presente hipervisibilizado. En paralelo, Sue Tompkins endulza esa «No touch» que habla sobre una relación, vacilando al gruñón Williamson en la parte final: «No eres miserable, eres agradable»bromea ella. «No lo soy»replica él.
Hay temas que no se salen un milímetro de su ADN como el que da título al disco; historias de iniciación como la de «Gina Was»; canciones como «Bad Santa» con clara influencia de Ataque masivo o el grime junto al rapero De mucha nieve en la apocalíptica «Kill List», que nos lleva al cierre con tintes ska de la también genial «The Unwrap».
La desaparición del Planeta X no es un disco fatalista en el sentido grandilocuente de la palabra; su fuerza reside en lo cotidiano, en la sensación de estar viviendo el final de algo sin saber ni lo que es.
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