Se echaba de menos el enorme talento compositivo de Pablo Maronda. Un hombre con un sexto sentido para la canción pop atemporal que ya quisieran para sí la mayoría de nombres que atiborran festivales. Desde los inicios de su alianza con Marc Greenwood (La Habitación Roja) con aquél soberbio El Fin Del Mundo En Mapas (2011) la trayectoria de este dúo valenciano nunca ha hecho más que crecer artísticamente, aunque por desgracia, no tanto a nivel de popularidad. Son una exquisitez. Y no está hecha la miel…
Su última referencia en formato largo, de hecho, fue toda una Tiendas Delicatessen. Canciones De Vino Y Siembra (2021) les veía visitar un formato mucho más desnudo y pastoral que en otras ocasiones. Canciones íntimas y acústicas que no se publicaron en formato físico ni fueron presentadas en directo, pero que alguien debería rescatar como lo que es, un tesoro casi perdido, una de las mejores joyas ocultas del pop patrio en lo que llevamos de década.
Se hacía, por tanto, muy apetecible tener nuevas noticias del dúo. Y al fin parece que, tras cinco años de silencio, su período más grande de sequía, están listos para renacer. Los primeros signos llegaron con una actuación acústica que Pablo ofrecía hace unas semanas en el tulsaun conocido café del valenciano barrio de Benimacleten la que presentó varias nuevas canciones, anunciando próximos e inminentes lanzamientos.
Pues bien, ya han llegado. Y lo hacen a la antigua, como en los sesenta. En un single, con su portada, y sus dos canciones. En este caso, más bien dos caras A, que una A y otra B, porque es realmente imposible escoger una de ellas como protagonista. Las dos son, de hecho, diferentes: “El amor brujo” es pop rock de guitarras, con letra exuberante y melodías de querencia británica, una de esas inmediatas perlas a las que nos tenían acostumbrados en tiempos de La Orfebrería Según Los Místicos (2013) o, sobre todo, Patrones de Fuerza (2017), con el que parece entroncar.
Sin embargo “La virgen de agosto” es un medio tiempo que en cuanto a instrumentación y producción recuerda mucho a los dos primeros álbumes en solitario de John Lennon, aquellos que aún le producía a buenas Phil Spector, y cuya letra costumbrista y evocadora resulta emocionante. Una enormidad que también forma parte de esta nueva cosecha de canciones que irán llegando así, en formato single, aunque por desgracia sin versión física y palpable, publicándose periódicamente en streaming hasta completar un conjunto que, si el público y el artista así lo quieren, podría convertirse en todo un nuevo lp de Heridas. Ojalá sea así.
Escucha ‘El Amor Brujo’ de Maronda