Hubo zombies por todos los sitios en Reino Unido. Por supuesto, ¿cómo no iba a haberlos también en los trenes? Esta saga no da puntada sin hilo, porque al fin y al cabo un desastre como este no ocurre sin llevarte un par de sustos por el camino
No importa que 28 años después: El templo de los huesos no triunfara en taquilla, porque Nia DaCosta debería estar más que orgullosa de su película, sobre todo tras tomar la difícil (pero coherente) decisión de no copiar el estilo de Danny Boyle, y en su lugar hacer un proyecto mucho más personal. Y lo consigue: al mismo tiempo es una secuela, pero también una especie de spin-off que puede verse sin conocer las reglas de este mundo. Una pequeña gran maravilla con escenas icónicas que la gente, me temo, descubrirá en streaming. Y si no sale el final de la trilogía, espero que todos nos enfademos como es debido.
In your head, zombie
Eso sí, tendrá que esperar después del maratón que supuso rodar 28 años después y El templo de los huesos, que se rodaron tan solo con tres semanas de diferencia. Después de que la taquilla de esta última entrega no sufragara (por mucho) los gastos de la producción y del marketing, Boyle y Alex Garland tendrán que esperar para hacer el final de la trilogía, donde se recuperará a Cillian Murphy. No podemos esperar.
Mientras tanto, siempre podemos volver a ver El templo de los huesos y maravillarnos con algunos de sus detalles que se nos han podido pasar por alto. Por ejemplo, este zombie que aparece en un vagón de fondo mientras la revisora comprueba los tickets y al que no se le da más importancia, porque, al fin y al cabo, ¿cómo va a haber zombies en el Londres de 2002? Ejem.
Sony
Como curiosidad, el anuncio que se escucha en el tren, que pide a los pasajeros que conserven los billetes para poder pasar las barreras, es anacrónico, ya que esa estación (Edinburgh Waverley) no tenía barreras por aquel entonces. No es el primer anacronismo de la saga, pero, sinceramente, cuando es tan buena… ¿A quién le importa?