Es la gran favorita de la saga y, desde que llegó 2015 hasta ahora, nos encanta comprobar qué predicciones acertaron y cuáles no
Los que me conocen bien, saben que adoro Regreso al Futuro. El pasado año cumplió nada menos que 40 años, pero sigue teniendo el honor de ser la saga de viajes en el tiempo más icónica de la historia y una de las razones por las que aún resulta tan alucinante es que tiene tantos detalles en los que fijarse que consigue que cada visionado pueda albergar alguna sorpresa que nos había pasado desapercibida durante años.
El último en mi caso ha sido una de las predicciones fallidas que la segunda película, la única ambientada en el futuro, hizo sobre cómo sería el mundo en 2015. La primera secuela de la saga, Regreso al Futuro II, estrenada en 1989, recogía el testigo de la escena final de la primera película para llevar a Doc (Christopher Lloyd), Marty (Michael J. Fox) y Jennifer (Elisabeth Shue) al futuro y así poder evitar un problema importante en el que estaba a punto de meterse su hijo.
Sin embargo, más allá de la aventura de los protagonistas, lo verdaderamente fantástico de Regreso al Futuro II y por la que siempre ha sido considerada la gran favorita, es por cómo imaginó un futuro de entonces 26 años. En el momento de su estreno era maravilloso imaginarlo y, desde que llegó 2015 hasta ahora, nos encanta comprobar qué predicciones acertaron y cuáles no.
Si bien muchas de las predicciones de la película parecían poco realistas en su momento, algunas hace tiempo que forman parte de nuestra vida cotidiana. Por ejemplo, las videollamadas que hacemos a diario, los pagos digitales reemplazando al efectivo, la realidad virtual ha llegado a los hogares y la proliferación de secuelas, ejemplificada por la ficticia Tiburón 19.
Pero entre los numerosos ejemplos en los que Robert Zemeckis y Bob Gale nos impactaron con su brutal intuición futurista, una predicción que nada tiene que ver con la tecnología acabó formando parte de la lista de predicciones fallidas por una razón completamente justificada. Aparece tan fugazmente que es casi invisible, pero cuando Marty hojea un ejemplar del USA Today del futuro, en la portada, junto a otro titular, puede leerse: «Washington se prepara para la visita de la reina Diana».
Universal Studios
No hace falta decir que el curso real de la historia hizo imposible este escenario. Siete años después del estreno de la película, en 1996, Lady Di se divorció del príncipe Carlos, descartando así cualquier posibilidad de su ascenso al trono. Al año siguiente, además, su trágica muerte en un accidente de coche con tan solo 36 años selló definitivamente esta predicción fallida.
Un detalle que por supuesto no solo no le resta ningún tipo de reputación al filme, sino que se suma a la larga lista de detalles escondidos que, como este, entonces nadie podría saber que no se cumpliría, pero hacen la película muy especial.