El director ganó su primer Oscar como director en su cuarta nominación. Se lo dedicó a las víctimas del Holocausto

A sus 79 años, Steven Spielberg no solo sigue en activo con una carrera de más de 50 años a sus espaldas, sino que sigue siendo el director más taquillero de la historia. Ya somos varias las generaciones de espectadores que hemos crecido con su cine y también lo son las de cineastas a quienes ha inspirado con su talento, así que la emoción ante el estreno de su nueva película no puede ser más real. Y mucho más porque el cineasta vuelve al género de la ciencia ficción.
Aunque los detalles de la película se han mantenido en secreto durante meses, ahora ya sabemos que su próxima película es de temática alienígena, que se llama El día de la revelación y que se estrena el próximo 12 de junio de 2026 en las salas de cine de todo el mundo. Sin duda uno de los eventos cinematográficos más importantes del año.
Elegir una única película de Steven Spielberg sería imposible. A lo largo de su extensa carrera nos ha dejado una larga lista de clásicos que ya son pura historia del cine y, aunque no con todas ellas ha obtenido el máximo reconocimiento en forma de premios, muchas de ellas estarán de por vida en el corazón de millones de espectadores en todo el mundo.
El primer Oscar de Steven Spielberg se hizo esperar. Lo ganó en 1994 por la que sin duda es una de sus mejores películas: La lista de Schindler, un brillante largometraje basado en una historia real del Holocausto que estrenó el mismo año en que debutó Parque jurásico.
Parque Jurásico fue la película más taquillera de la historia en su día y la primera en superar la barrera de los mil millones de dólares, mientras que La lista de Schindler ganó 7 premios Oscar, entre ellos el de Mejor película y Mejor director para Steven Spielberg. Antes había estado nominado en tres ocasiones mas –Encuentros en la tercera fase, En busca del arca perdida y E.T. El extraterrestre– y en 1987 había sido ganador del Irving G. Thalberg Memorial Award, un premio también entregado por la Academia de Hollywood pero que no tiene forma de Oscar y que se entrega a los productores.
«Nunca había tenido uno en mis manos. Es la primera vez», comenzaba Steven Spielberg su discurso, admitiendo que aunque amigos suyos lo habían ganado, nunca había sostenido un Oscar. El primero fue el suyo propio.
«Esto jamás habría sido posible, jamás habría comenzado, sin un superviviente llamado Poldek Pfefferberg, a quien Oskar Schindler salvó de Auschwitz, de Belsen. Él fue quien convenció a Thomas Keneally para que escribiera el libro. Le debo muchísimo. Todos le debemos muchísimo. Él nos ha transmitido la historia de Oskar Schindler. Un hombre completamente desconocido que nos hace desear y anhelar que haya Oskar Schindlers en nuestras vidas», continuó Spielberg queriendo destacar por encima de todo lo que acabó siendo la semilla de su película.
Después, Spielberg comenzó una retahíla de agradecimientos en los que estaba, Si Dheinberg, quien le regaló el libro, el guionista de la película Steve Zaillian, sus actores Liam Neeson, Ralph Fiennes y Ben Kingsley, y, por supuesto, su esposa. Pero especialmente a «a los seis millones de personas que no pueden estar viendo esto, entre los mil millones que lo están viendo esta noche», en referencia a los seis millones de judíos que fueron asesinados durante el Holocausto.
Más tarde, volvió a subir al escenario para recibir el Oscar a Mejor película y pudo continuar: «Permítanme decir que hay 350.000 sobrevivientes del Holocausto vivos hoy. Les imploro a todos los educadores que están viendo esta gala que, por favor, no permitan que el Holocausto siga siendo una nota a pie de página en la historia. Por favor, enséñenlo en sus escuelas. Hay 350.000 expertos que solo quieren ser útiles con el resto de sus vidas. Por favor, escuchen las palabras, los ecos y los fantasmas, y por favor, enséñenlo en sus escuelas».