
Ahora se usa mucho la palabra “detonar” como sinónimo y metáfora de muchas cosas. He escuchado “estoy detonada”, “ese teclado está detonado”, “nos detonaron”. Es que el lenguaje es reflejo de los tiempos en que se vive y esta época nació detonada: guerra por todas partes. Ponés el noticiero y dicen “se escuchó una detonación”, “un coche bomba detonó anoche”, y así va todo, detonaciones y más detonaciones, hasta el punto que la palabra se ha vulgarizado, ha perdido su filo.
Cuando termino de correr, escucho algún camarada de trote decir “estoy detonado” y uno se imagina que uno de esos drones con IA le cayó en la cabeza. Por suerte no es así, pero la palabreja sigue ganando aceptación. Te invitan a un asado, después del atracón, a la hora de los postres, alguien dice “no puedo más, estoy detonado”.
También se emplea como metáfora sexual. He oído “anoche me detonaron”, y lo raro es que no se diga “anoche detonamos”. Da la sensación de que poco a poco nos vamos robotizando, adquiriendo términos más típicos de aparatos cibernéticos que de seres orgánicos.
Oficialmente, por suerte, todavía no se emplea. Sería muy raro leer “la economía está detonada”, “hoy se espera un clima detonado en la Patagonia” o “detonaron la sucursal del banco tal”.
La República Argentina de las frases y palabras nuevas, vamos a denominarla así.
Este siglo veintiuno que se caracteriza por el vuelo de cohetes y misiles, tiene algunos beneficiosos como ese que llegó a Neptuno y nos mostró el relieve increíble de ese planeta. O los que llevarán personas a la Luna o a Marte.
También, otros terribles como los que caen sobre ciudades en todas partes del mundo. Todos tienen en común que detonan y como si estuviéramos obligados a ceñirnos a ese devenir de cohetes, misiles y drones, nosotros los humanos detonamos también. Metáfora que llegó para quedarse.
Ayer escuché a una madre decirle a su hijito “me tenés detonada”. El niño, de siete años tal vez, la miró con ojos diáfanos e hizo “¡pump!” con los labios, atestiguando que entendía las palabras maternas.
¿Qué más nos traerá este siglo veintiuno que ya no es tan nuevo? ¿Qué palabras nos servirán para atestiguar nuestro desconcierto vital?
Porque hace rato que venimos diciendo “voy a desconectar”, tal como si fuéramos aparatos. O “me dio tanto susto que me quedé tildado”. O “me dejó en visto”.
Cuando llegue al fin la época de los hologramas, de los androides y de los taxis aéreos puedo imaginarme las metáforas que vendrán. Espero que para entonces la palabra “detonar” haya caído en desuso debido a que ya no sea tan común ver cómo vuelan las cosas por el aire. En fin, esperemos que este mundo no detone y que la vida siga siendo bella de a ratos.