
Medios españoles informaron de la muerte del anestesista Juan Maeso, personaje infame que se hizo conocido en España a finales de los noventa y principios de los dos mil por haber sido condenado a 1.933 años de prisión por contagiar hepatitis C a 275 pacientes en Valencia, entre 1988 y 1997. Tenía 84 años.
La noticia fue confirmada a El Mundo por fuentes del despacho de su abogado. Desde hace un tiempo se encontraba internado en un hospital en un delicado estado de salud. Por eso, amparado por la Audiencia de Valencia, que admitió un recurso contra un auto que le denegaba la libertad, en 2023 salió de la cárcel tras quince años encerrado.
Para ese entonces -según El Mundo- , el anestesista ya cumplía su condena en su domicilio.
El caso se destapó en 1998 cuando comenzaron a detectarse casos inusuales de hepatitis C en hospitales de Valencia. Poco después se comprobó que todos tenían un denominador en común: el anestesista, que era portador del virus de la hepatitis C y nunca lo reconoció.
Maeso era la “fuente única” de los 275 pacientes infectados. Así lo demostraron peritos expertos en genética a partir de un estudio filogenético. Era portador del virus del mismo genotipo, “minoritario e infrecuente en España”, que presentaban las víctimas. Lo transmitió “por vía percutánea o parenteral”.
El médico se defendía alegando que se habían valorado pruebas «de forma inadecuada» y que se había vulnerado su presunción de inocencia.
El juicio empezó en 2005, en una sala especial en la Ciudad de la Justicia de Valencia, y duró 17 meses. Algunos números que dan cuenta de su magnitud: participaron 153 abogados, más de 600 testigos y se analizaron más de 20 mil folios con información.
La conclusión fue que el médico se inyectaba parte de las sustancias anestésicas que iba a administrar a los pacientes con la misma aguja con la que después los pinchaba. Así, el anestesista fue condenado a 1.933 años de prisión y a la Generalitat al pago de indemnizaciones por más de 20 millones de euros como responsable civil subsidiaria. La condena fue confirmada en 2009.
Según la definición de Clínica Mayo, la hepatitis C es una infección vírica que causa inflamación en el hígado y puede derivar en graves daños hepáticos.
El virus de la hepatitis C (VHC) se propaga a través del contacto con sangre que contiene el virus, y los nuevos medicamentos antivirales son el tratamiento de elección para la mayoría de las personas con hepatitis C crónica.
El mismo medio especializado señala que muchas personas con hepatitis C no saben que la tienen principalmente a que los síntomas pueden tardar décadas en aparecer. Por eso recomienda a entidades sanitarias a promover pruebas de detección en adultos de entre 18 y 79 años. En este caso, lo hace el Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de EE. UU.