
En el arranque de 2026, el mercado argentino de yerba mate no muestra señales de despegue pese a los bajos precios que muestra el producto en las góndolas. Este febrero fue el peor del último lustro en demanda por parte de las bocas de expendio, ya que los molinos despacharon apenas 19.261.816 kilos, con una caída del 9% interanual.
Del análisis de las estadísticas del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) se desprende que la caída del consumo interno comenzó en julio de 2025 si la comparación se realiza con idéntico mes del año anterior. Entre julio de 2024 y febrero de 2025 los argentinos consumieron 182.400.219 kilos; y en los últimos ocho meses la demanda se desplomó a 169.192.741 kilos, un 7,3%.
Si sólo se toman los datos del consumo en enero y febrero de este año respecto del mismo lapso de 2025, la caída es 5,5%, ya que pasó de 43.151.900 kilos a apenas 40.662.630 kilos.
En el frente externo, los números son mucho más alentadores y el primer bimestre se mantiene en valores similares al año pasado. En el arranque del año, se despacharon al mundo 6.299.095 kilos, apenas 32.849 kilos menos que en enero y febrero de 2025.
Las estadísticas de marzo serán claves para establecer si las exportaciones podrán mantener el nivel del año pasado, cuando alcanzaron los 58.894.622 kilos, marcando una cifra nunca antes alcanzada. Algunas firmas exportadoras habían sido notificadas por empresas navieras sobre complicaciones para llegar con las cargas a Medio Oriente debido a la guerra.
Si se toman ambos mercados, la demanda total de yerba mate argentina llegó en el bimestre a los 46.961.725 kilos, con un saldo negativo de 2,25 por ciento.
Los yerbateros, que sufren la desregulación del mercado impulsada por el Gobierno Nacional desde diciembre de 2023, enfrentan una nueva zafra con precios de la materia prima que están muy por debajo de los costos de producción estimados por el Instituto Nacional de la Yerba Mate. Con precios promedios de 220 pesos por kilo y plazos de pago que van hasta los 180 días, los productores analizan la viabilidad de levantar la cosecha, más aún luego de la escalada del valor del gasoil.
En el primer bimestre del año, la cosecha tuvo un leve incremento respecto de la zafriña del año pasado. A los secaderos ingresaron 34.552.751 kilos de hoja verde para procesar, casi un millón de kilos más que en el mismo período del año pasado.
En medio de la caída generalizada de precios, algunas cooperativas y empresas anunciaron que pagarán precios superiores a los del año pasado. En Andresito, Omar Kassab, propietario de la yerbatera Hoja Verde, anunció que pagará 350 pesos por kilo de hoja verde y en plazos que no superen los 90 días. Sostuvo que la intención es adquirir 10 millones de kilos para mantener los mercados externos.
Por su parte, las cooperativas también buscarán abonar un mejor precio a sus socios, aún a costa de una menor rentabilidad. En el caso de Las Tunas, adelantaron que el valor rondará los 380 pesos, mientras que Piporé buscará llegar a los 450 pesos.