En ese marco, el Fondo Monetario Internacional emitió ayer un comunicado en el cual sostuvo: «El mundo enfrenta otro shock y está atenuando las perspectivas para muchas economías que recién comenzaban a recuperarse», en un documento elaborado por economistas.
Además, alertaron de que «todos los caminos conducen a precios más altos y menor crecimiento», donde se reavivan las presiones inflacionarias en momentos en que muchos países empezaban a controlarlas.
El FMI remarcó que los costos energéticos más altos ya están afectando a Europa y Asia, mientras países de África y América Latina enfrentan mayores costos de importación en un contexto de escaso margen fiscal. En tanto, algunos exportadores de commodities podrían beneficiarse, aunque con matices según su capacidad de sostener exportaciones.
Entre los efectos de la guerra que mencionó el informe, el FMI puso el foco en las cadenas de suministro: la guerra obliga a redireccionar rutas comerciales, lo que hace más caros a fletes y seguros, y que provoca demoras en el transporte.
Sobre ese punto, alertó sobre la interrupción del comercio de fertilizantes (un tercio pasa por el estrecho de Ormuz), lo que podría derivar en menores cosechas y presionar aún más los precios de los alimentos. Esa situación para los países más vulnerables constituye un problema sociopolítico clave.
Finalmente, el organismo internacional alertó también que la guerra en Medio Oriente impactó en los mercados financieros con «los precios globales de las acciones han caído, los rendimientos de los bonos han subido y la volatilidad ha aumentado».
Source