La Real Academia Española define a los celos como el “cuidado, diligencia o esmero que alguien pone al hacer algo”. La RAE explica también que se trata del “interés extremado y activo que alguien siente por una causa o por una persona”. Sin embargo, más allá de la acepción que dicha institución le otorga a esta palabra, hay una explicación psicológica para esta compleja emoción.
Valeria Bedrossian, psicóloga especialista en terapia de parejas, mencionó a Clarín que, erróneamente, durante mucho tiempo se repitió la idea de que “los celos son una prueba de amor”. Así, aclaró que, en realidad, en la práctica clínica ocurre algo distinto, ya que “los celos rara vez hablan de amor”.
¿Qué hay entonces detrás de esto? “Sobre todo, miedo. Cuando aparecen, los celos no tienen tanto que ver con lo que hace el otro, sino con una herida emocional propia que se reactiva”, señaló la especialista.
Los celos se activan cuando una persona percibe una amenaza de perder a alguien importante o de que su pareja dirija su atención hacia un tercero. Ese supuesto peligro puede ser real o imaginario, pero la percepción desencadena una respuesta emocional intensa que suele incluir miedo, inseguridad, angustia y enojo.
La psicóloga sostuvo que detrás de esa reacción suele haber un gran sufrimiento. “Quien experimenta celos no solo vive pendiente de lo que el otro hace o podría hacer, sino también atrapado en pensamientos e imágenes que alimentan la sensación de amenaza. En ese sentido, el celoso suele sufrir más por lo que imagina que por lo que realmente ocurre”.
A partir de allí aparecen conductas como el control, los reproches, las acusaciones o la vigilancia. Lejos de fortalecer la relación, estas dinámicas suelen generar un enorme desgaste emocional tanto en quien cela como en quien es celado, explicó Bedrossian.
Celos y desconfianza no son lo mismo
La especialista destacó que es necesario distinguir algo que muchas veces se presta a confusión: “No es lo mismo celos que desconfianza”.
Bedrossian: “No es lo mismo celos que desconfianza”. Foto ilustración Shutterstock.“La desconfianza puede surgir cuando existen señales concretas que generan dudas en la relación. En cambio, en los celos la reacción suele activarse incluso sin evidencias claras. Lo que dispara la emoción no siempre es lo que está ocurriendo, sino lo que la persona imagina o teme que pueda ocurrir”, diferenció.
Por eso -según aclaró la psicóloga-, se suele decir que el celoso no sufre por lo que ve, sino por la representación mental que construye.
Los celos como fachada de una herida emocional
Bedrossian aseguró que dentro de la psicología se suele observar que los celos funcionan como una “fachada emocional”. Lo que aparece en la superficie es la sospecha, el control o la vigilancia. Pero debajo, enfatizó, suele haber algo mucho más vulnerable.
Para la especialista, “en muchos casos los celos se activan cuando una relación toca heridas emocionales profundas. Dos personas pueden manifestar celos de una manera muy similar, pero el origen psicológico puede ser completamente distinto”.
“En muchos casos los celos se activan cuando una relación toca heridas emocionales profundas”, afirmó la psicóloga. Foto ilustración Shutterstock.En el trabajo terapéutico, afirmó, los celos terminan revelando miedos inconscientes que la persona no tenía plenamente identificados. “A veces aparece el miedo a ser abandonado. Otras veces, el temor a la traición. En otros casos se activa el miedo a no ser elegido o la sensación persistente de no ser suficiente para el otro. Detrás de esa experiencia suele haber una herida inconsciente de desvalorización”.
El síntoma puede ser el mismo, pero la herida que lo activa puede ser completamente distinta, señaló la especialista. “Comprender desde dónde se origina esa reacción es clave. Cuando se logra identificar qué miedo o qué herida se está activando, la emoción deja de sentirse como algo incontrolable y empieza a volverse comprensible”.
Cuando los celos empiezan a dañar la relación
Bedrossian detalló también que los celos existen en distintos niveles de intensidad. Pueden aparecer como una reacción emocional transitoria, una incomodidad que surge ante una situación puntual y luego desaparece, o pueden transformarse en un modo habitual de relacionarse.
Los celos existen en distintos niveles de intensidad. Foto ilustración Shutterstock.El problema aparece cuando los celos empiezan a organizar la dinámica de la pareja, afirmó la psicóloga. En ese sentido, aclaró que esto se da cuando las discusiones, las explicaciones y los controles se vuelven frecuentes y cuando la vida cotidiana empieza a condicionarse por anticipar cómo va a reaccionar el otro.
Un indicador simple para reconocerlo, mencionó Bedrossian, es preguntarse cuánto limita la libertad dentro de la relación. Si antes de aceptar una invitación, ver a alguien o hacer un plan aparece automáticamente el pensamiento “mejor no lo digo para evitar problemas” o “seguro se va a enojar”, es probable que los celos ya estén generando una dinámica disfuncional.
En los casos más extremos, agregó, aparece lo que se conoce como celotipia o síndrome de Otelo, un trastorno delirante en el que la persona está convencida de la infidelidad de su pareja aún cuando no existan evidencias que lo justifiquen. Quien lo padece vive atrapado en una lógica permanente de sospecha y vigilancia, mientras que para la pareja la situación suele convertirse en una experiencia profundamente desgastante.
Entre los celos ocasionales y estos cuadros extremos existe un amplio espectro. Pero en todos los casos conviene recordar algo, dijo la psicóloga: “Los celos no son simplemente una emoción incómoda que aparece en la pareja. Muchas veces son la señal de algo más profundo que necesita ser entendido”.
Detectar qué miedo o qué herida se activa detrás de esa reacción no sólo permite desarmar dinámicas dañinas en la relación; también abre la posibilidad de un trabajo personal que fortalezca la autoestima y la capacidad de relacionarse desde un lugar más seguro.
Detectar qué miedo o herida se activa detrás de los celos permite desarmar dinámicas dañinas en la relación. Foto ilustración Shutterstock.“En definitiva, los celos suelen decir menos sobre lo que hace el otro y mucho más sobre heridas propias que todavía no terminamos de elaborar”, cerró Bedrossian.
Asesoró Valeria Bedrossian, psicóloga especialista en terapia de parejas. En Instagram, @valeria.bedrossian.