
Se han hallado en los muros septentrionales de Pompeya evidentes señales de daños provocados por un arma antecesora de la ametralladora, que se remontan al asedio de la ciudad por parte del general romano Lucio Cornelio Sila.
El descubrimiento, firmado por un equipo italiano, fue publicado en la revista Heritage y se debe a Adriana Rossi y Silvia Bertacchi, del Departamento de Ingeniería de la Universidad de Campania «Luigi Vanvitelli», y a Veronica Casadei, del Departamento de Informática e Ingeniería de la Universidad de Bolonia.
A lo largo de los años se han realizado numerosos estudios sobre los grandes cráteres circulares formados por los pesados proyectiles de piedra lanzados por las catapultas romanas.
Entre ellos, se identificaron orificios más pequeños, de sección cuadrada y dispuestos en forma de abanico, que a menudo eran atribuidos al desgaste o a daños generales de la batalla.
Sin embargo, según las investigadoras, estos fueron causados por un polybolos, un arma capaz de lanzar múltiples proyectiles en rápida sucesión, descrita ya en el siglo III a.C.
Dado que la ceniza volcánica preservó perfectamente los impactos en abanico sobre los muros, a partir de datos digitales de profundidad, anchura y forma se obtuvieron modelos en 3D, que luego fueron comparados con el movimiento mecánico de una catapulta de repetición descrita en manuales antiguos.
El equipo logró así reconstruir el tipo de arma utilizada: todo indicaba una máquina de alta velocidad, comparable a una versión antigua de una ametralladora.