De la negociación relámpago para contratarlo a un debut en un partido de alta gama: así de vertiginoso viene siendo el tránsito de Tobías Ramírez en Río. Un defensor que a los 19 años tuvo su estreno con el equipo de Eduardo Coudet: jugó los primeros 45 minutos del derbicon altibajos aunque respondiendo sobre el final de la primera etapa, cuando Carreras ya buscaba el empate.
La presentación de Ramírez fue aceptable, en degradé. Comenzó mostrando ciertas dudas al ocupar el puesto que dejó vacante Lautaro Rivero (se limpió de amarillas para jugar ante Boca en el Monumental el próximo domingo), arriesgando en los pases y mostrando cierta dificultad para el posicionamiento y los mano a mano. Tanto es así que un error de posicionamiento derivó en ataques a sus espaldas, mientras que rápidamente se ganó una amarilla: a los ocho minutos fue a cortar demasiado alto un avance de Ezequiel Cannavo y vio la amarilla.
Condicionado durante 37’, sin embargo, el pibe fue levantando con el correr de los minutos. Se animó a ser conductor desde el fondo para ser un apoyo de Aníbal Moreno. Y si bien una dificultad al domar una pelota decantó en un contragolpe, es también cierto que esa pérdida nació de un mal pase del #6 de River en la mitad de la cancha (la entregó fuerte y alto y el juvenil no la pudo frenar con el pecho).
Los números de Ramírez acaban siendo positivos: ganó el 50% de los duelos, se anotó dos quites -uno de ellos, una barrida impecable cerrando a espaldas de Marcos Acuña- además de cuatro recuperaciones y otro poker de despejes. Con un altísimo nivel de pases (88%, falló apenas tres) y criterio. No obstante, entendiendo que estaba amonestado y que se trataba de su primera participación en mucho tiempo, el Chacho prefirió reemplazarlo por Germán Pezzella en el descanso.
Y es que Ramírez jugó sus primeros minutos después de dos meses y 18 días: su última presentación había sido el 25 de enero, en la victoria de Argentinos 1-0 ante Sarmientoen la primera fecha del torneo doméstico. Antes había jugado también frente a Midland, por la Copa Argentina. El motivo de su inactividad no fue una lesión:el Bicho, atento a la posibilidad latente de transferirlo (lo quiso Inter Miami, también lo sondeó el Alavés cuando aún lo dirigía Coudet), prefirió no arriesgarlo.
Comprado en u$s 2,2 millones (el club adquirió el 50% de su ficha), Ramírez dio otro paso más. Un tránsito que inició en la noche del viernes 27 de marzo, cuando las dirigencias de AAAJ y River acordaron los números de su transferencia, y que siguió con una puesta a punto para nivelarse con el resto del plantel. La adaptación terminó antes de un clásico. Y no deja de soñar con ganar terreno…



