Emanuel Ginóbili y la bicicleta tuvieron su primer acercamiento hace casi ocho años, cuando aquel «Pibe de 40», que ya por aquel momento estaba masticando su retiro, decidió aprender a andar. Desde ahí se hicieron inseparables. Pero a diferencia de la mayoría de las personas, Manu no la utiliza sólo a modo recreativo o de paseo, sino que suele cumplir con intensas rutinas y extensos recorridos. Y este fin de semana, no fue la excepción.
Este domingo Manu compartió una foto en sus redes sociales, con un número de kilómetros que mete miedo: «68km en el Hill Country». En el mismo posteo, Manu festejó: «¡Arrrrmoso! Hacia rato que no le metía así».
Pero la cosa no quedó ahí, porque después de su exigente paseo, el campeón olímpico con la Selección Argentina estuvo presente en el Frost Bank Center para presenciar el partido entre Espuelas de San Antonio y Denver, que terminó en victoria 128-118 para los Nuggets.
«Y ahora es hora de ver un poco de baloncesto de los Spurs!»escribió el cuatro veces campeón de la NBA con los Spurs.
Ginóbili, la bicicleta y la anécdota de cómo casi pierde la vida
Desde que Emanuel Ginóbili dejó el básquet en 2018, luego de 16 temporadas consecutivas en la NBA con los San Antonio Spurssorprende día tras día con sus largos recorridos en bicicleta junto a sus amigos. Claro, a pesar de aprender a andar recién a sus 40 años, encontró una nueva pasión en los pedales y las dos ruedas. Sin embargo, no todo es alegría y disfrute. Hace unos años, el mismo Manu contó como casi pierde la vida con Fabricio Oberto por planificar mal un recorrido.
En una entrevista en TodoPasa, el bahiense explicó con lujo de detalle lo sucedido. «Estuvimos dos horas y arriesgamos nuestra vida entre cinco y diez veces mas o menos. Un peligro total, no se volverá a repetir ese trayecto, quise innovar y me salió mal. Le erré en la planificación y me salió mal, casi nos pasan por arriba mil camiones, camionetas que me pasaban pegadas, así que hay que buscar otra ruta», indicó. Luego, Manu recordó: «Yo iba liderando el pelotón de a dos y me pasaban los espejitos de las pick-ups (camionetas 4×4) pegados. Me tocaban bocina, pero no tenía lugar a donde ir».
Más allá del peligroso recorrido, Ginóbili había relatado su particular relación con el nuevo medio de transporte que lo tiene enfocado. «No sabía andar en bicicleta hasta hace poco. Nunca me dieron una bicicleta, nunca la tuve. Yo nací en una ciudad y nadie me dio una bicicleta. Además, era el tercer hijo y nadie me daba pelota», confesó.

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