El segundo juicio por la muerte de Diego Maradona arrancó con un nuevo capítulo caliente con posturas completamente opuestas entre las partes. Mientras que los querellantes apuntan a un escenario de abandono y responsabilidades compartidas, las defensas buscan despegar a cada imputado y sostienen que no hubo delito.
Recordar: el Diez falleció el 25 de noviembre de 2020 en una casona de un barrio privado de Tigre, poco después de haber sido operado. Todo lo que ocurrió en el juicio anulado por la actitud de Julieta Makintach, quien fue destituida como jueza, que se había desarrollado en 2025, quedó anulado y carece de validez judicial.
La palabra de Burlando
De un lado, el abogado Fernando Burlandorepresentando el Dalma y Gianina Maradonafue tajante: “ Diego Armando Maradona fue asesinado”. En su exposición, habló de “desidia, desinterés y omisiones” y hasta de “acciones prácticamente demenciales” que, según su mirada, derivaron en “ un crimen perfecto”. Además, cuestionó la internación domiciliaria al considerar que fue una decisión contraria a la lógica médica y clave en el desenlace.
«Un traslado a tiempo le salvaba la vida»
En la misma línea, el fiscal Patricio Ferrari también cargó con dureza: “ Lo abandonaron y lo condenaron a morir”. Según planteó, el ex capitán de la Selección no estaba en condiciones de decidir por sí mismo y necesitaba un entorno mucho más controlado. Incluso, sostuvo que un traslado a tiempo podría haber cambiado el final.
El equipo médico personal del Diego
Del otro lado, la defensa de Leopoldo Luqueencabezada por el abogado Francisco Oneto, presentó una postura completamente distinta: “ Maradona murió de un infarto”. Además, remarcó que su cliente no era quien llevaba adelante el control total de la salud del Diez y que, por el contrario, pretendía que continuara internado en una clínica.
También hubo respaldo para la psiquiátra Agustina Cosachov. Su abogado, Vadim Mischanchuk, sostuvo que “ el encargado de la salud de Diego Armando Maradona era el propio Diego Armando Maradona”, al tiempo que negó que se pueda probar una intención deliberada en su accionar.
En esa misma línea defensiva, el abogado Diego Olmedo, representante del psicólogo Carlos Díazaseguró que su asistido “ no tenía funciones médicas ni relación con el entorno” y que fue convocado solo para tratar adicciones. Incluso, remarcó que “Maradona murió sin drogas ni alcohol en sangre” y desligó a Díaz de cualquier responsabilidad.
Las otras defensas que salieron a responder
Otra de las voces fue la de la defensa de la coordinadora médica Nancy Forlinique aclaró que su rol era administrativo: “ No hay relación médico paciente. Nancy no diagnostica, no atiende en consulta ni prescribe tratamientos”. Una postura similar presentó el abogado de Mariano Perroniquien afirmó que su función era solo organizar al personal de enfermería y que “nunca tuvo acceso a Maradona ni entró a la casa”.
Por su parte, la defensa del enfermero Ricardo Almirón aseguró que sí hubo controles médicos y que incluso su asistido detectó una taquicardia: “Cuando dicen que nadie le apoyó un estetoscopio a Maradona, es mentira”. Además, sostuvo que intentó pedir asistencia médica en una situación crítica, pero no se lo permitieron.
En caso de haber condena, los acusados pueden recibir una pena de ocho a 25 años. De todas maneras, cualquier sentencia será apelada por los abogados y, mientras tanto, los imputados no irán presos.

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