Nicole Angelique Kerr tiene 62 años, una edad que estaba convencida de que nunca iba a cumplir cuando hace más de cuatro décadas sufrió un grave accidente de auto. Era una adolescente de 19, cursaba su segundo año en la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, iba en el asiento del acompañante de un Corvette 1965 cuando su cuerpo salió despedido por el parabrisas.
Actualmente es una galardonada experta en salud, coautora del libro Comiendo el arcoíris: Bienestar nutricional para toda la vida, sin mentiras, exageraciones ni cálculos, fuente de consulta habitual en la CNN, CBS, ABC, Food Channel y en numerosos programas de televisión y radio cada vez que surgen temas sobre salud, bienestar y nutrición.
Sin embargo, no había hablado públicamente de su propia historia. A través de su participación en uno de los episodios del podcast NDE Journey– disponible en YouTube-, reveló detalles de lo que se conoce Near-Death Experience en inglés, lo que en español se conoce como «Experiencia Cercana a la Muerte» (ECM).
El accidente
«Crecí en Jackson, Misisipi, en una familia muy religiosa. Mi madre era luterana y mi padre era bautista del sur. Me impusieron muchas reglas, porque mi padre además era militar en la Academia de la Fuerza Aérea, y quería que uno de sus hijos también lo hiciera», contó Kerr sobre su infancia.
Nicole Kerr se unió a la Fuerza Aérea de los Estados Unidos al terminar la secundaria. Captura YouTube @NDEJourneyDe los cuatro hermanos Kerr, ella se ofreció como voluntaria. En retrospectiva no tiene dudas de que fue un acto por mandato para no defraudar a su padre.
«Supe que mi alma estaba en el lugar equivocado ni bien me inscribí. En realidad quería ser bailarina, me encanta el ballet, las artes en general, pero cuando entrás a una fuerza armada con prestigio, el fracaso no es una opción, y menos para mi familia», rememoró.
«Quería renunciar, pero superé el primer año, que fue la peor parte por el abuso físico, mental, y desafortunadamente también abuso sexual que sufrí, así que me quedé, aunque vivía con miedo todos los días», reveló.
Estaba en segundo año en la academia cuando tuvieron un evento de celebración y asistió todo su escuadrón. «Mi padre me impuso tres reglas para dejarme ir a la universidad: no beber, no fumar y no salir con cadetes superiores», recordó.
Junto a otro estudiante de último año fueron los últimos en irse del lugar, y él se ofreció a llevarla de regreso. Fue un viaje incómodo que desembocó en una situación de abuso.
«Rechacé sus insinuaciones sexuales, él quiso parar en un bar, tomó algunas copas, y el camarero le pregunto estás en condiciones de conducir, le dijo que sí, y lo siguiente fue despertarme a la mañana siguiente en la unidad de cuidados intensivos del Hospital Comunitario Penrose en Colorado Springs», relató.
El conductor perdió el control, se estrelló contra una enorme roca y ambos salieron despedidos del vehículo. La fuerza del impacto lanzó a Nicole a gran velocidad y se estrelló directo contra el suelo, provocándole lesiones catastróficas.
«Me acuerdo que en ese instante en que salí por el parabrisas grité: ‘¡Por Dios, alguien ayúdeme!’, y tuvo el pensamiento: ‘Voy a morir, pero la muerte no debería ocurrir así, solo tengo 19 años; todavía tengo cosas que hacer, lugares a donde ir, así que no puedo estar muerta, no tengo tiempo para estar muerta, pero creo que lo estoy y esto debe ser la muerte'», narró.
El auto donde viajaba Nicole Kerr, un Corvete del año 1965. Captura YouTube @NDEJourneyLas fotos del estado en que quedó el auto demuestran que quedó comprimido por el impacto. Sus registros médicos indican que tenía fracturas múltiples, la pelvis destrozada, la muñeca aplastada, traumatismo craneoencefálico y torácico, y daños graves en el pie.
Los paramédicos que la encontraron la declararon muerta en el lugar. Pero 13 minutos más tarde, Nicole mostró signos de vida.
Los 13 minutos «clínicamente muerta»
Nicole asegura que estaba «consciente de su cuerpo» después del accidente, aunque los paramédicos no detectaron signos vitales. «Vi cómo me cubrían con una manta y entendí que había muerto», reveló en su relato en primera persona.
La escena del accidente de auto el día que Nicole Kerr fue declarada muerta. Captura YouTube @NDEJourneyIncluso asegura que vio al técnico de emergencias médicas que le practicó una presión con los nudillos en el esternón. Habían pasado 13 minutos desde que la declararon muerta, y notó una reacción en su pupila derecha.
Le practicaron la reanimación cardiopulmonar y Nicole volvió a la vida en estado crítico. «A mis padres les dijeron que no iba a sobrevivir, y casi muerto dos veces más en el quirófano», contó.
Desarrolló sepsis y gangrena, luego su corazón volvió a detenerse y fue operada nuevamente. Tres meses después, sufrió una tercera emergencia médica cuando se le llenaron los pulmones de líquido, lo que le provocó asfixia.
Pasaron cuatro meses hasta que superó el riesgo de vida. Los siguientes 20 años de su vida tuvo que hacer fisioterapia para sanar las secuelas.
«Fui dada de baja con honores del ejército estadounidense y con el tiempo me convertí en una veterana con discapacidad al 100% por la magnitud de mis lesiones», comentó.
Mucho después retomó el contacto con el paramédico que le realizó la maniobra milagrosa, y asegura que él no podía creer la descripción que le brindó de lo que recordaba del día del accidente.
«Me dijo que fue así, tal como se lo describí, y que estuve cubierta con esa manta hasta que él, que en realidad estaba fuera de servicio ese día, me revisó nuevamente, por eso lo considero un ángel terrenal y somos amigos hace 43 años», argumentó.
«El más allá», según Nicole Kerr
Cuatro décadas después del accidente, decidió escribir un libro con sus vivencias. Lo tituló «You Are Deathless» («Eres inmortal»), y allí habló de los recuerdos reprimidos que la acompañaron desde aquel entonces.
«Me daba vergüenza contar lo que vi porque pensé que me iban a tildar de loca, pero básicamente creo que volví para contarlo», anticipó. «En el momento en que salí suspendida, vi rayos de una luz blanca muy brillante que me inundó por todos lados. Me envolvía de forma muy nítida, escuché música, y de repente vi a mi abuelo paterno», relató.
«Mi abuelo era alcohólico, y el tipo que manejaba el auto donde yo iba, también resultó ser alcohólico», aclaró, sin revelar si el conductor sobrevivió.
Nicole Kerr publicó su libro en 2022, más de cuatro décadas después del accidente. Foto: Facebook«Estando en lo que para mí era el cielo, había una música distinta, como vibrando en demasiadas frecuencias al mismo tiempo, algo que si escucháramos acá sería imposible de tolerar y ahí era natural», describió.
«Nadie hablaba, los idiomas no existían, simplemente los entendía al mirarlo, como si fuese telepatía. Mi abuelo me dijo que había visto mi dolor, que la vida que estaba viviendo no era realmente mía, intentado encajar en un molde militar que no se correspondía con mi esencia», explicó.
«Había estado viviendo para obtener la aprobación de otra persona y reprimiendo mi propio espíritu para sobrevivir. Sentí cómo el peso de todo ese miedo se desvanecía con la luz que me envolvía y me invadía una aceptación total», indicó.
Asegura que sintió que debía «volver a su cuerpo» para contar lo que había sentido. «Entendí que tenía que regresar porque mi misión era decirle a las personas que la muerte no es el final, que es un concepto que debemos cambiar para vivir plenamente esta etapa», sostuvo.
Nicole Kerr en la firma de su libro, «You are Deathless». Foto. FacebookNicole cree que el cuerpo físico y el alma son conceptos separados, que coinciden «solo durante un lapso de tiempo». «Todos somos seres inmortales que estamos viviendo una experiencia física temporal, y aprender a conectar con quiénes somos es lo que nos hace humanos», manifestó.
Conoció a muchos otros sobrevivientes que manifestaron experiencias muy similares, que también aseguran haber visto una luz muy brillante y haberse visto a sí mismos desde una perspectiva aérea.
Kerr actualmente se centra en la Técnica Neuroemocional (NET) para abordar bienestar emocional, energético y espiritual, un enfoque mente-cuerpo para liberar el estrés emocional crónico.